Llevaba todo el día soplando el viento en Madrid . Por la tarde, todos miraban a las banderas, que no paraban de ondear. Y salió un astifinísimo primer toro al ruedo, de Monteviejo , con el aire sin parar de soplar. Fue a recibirlo Serafín Marín, y, sin hacer caso del viento o de los leños de su oponente, se plantó pronto a darle verónicas. Por el derecho, le prendió Estafador en unos instantes que se hicieron eternos: una cornada le dio en el muslo, otra le metió en el aire, para volver a cogerle cuando ya estaba en el suelo. Espeluznantes momentos, aprendiendo el toro latín además. Con una brecha en la cabeza se tuvo que ir a la...
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