El día a día de Rosa cambió radicalmente hace un mes, cuando el Ayuntamiento cerró el Servicio de Estancias Diurnas para mayores de 65 años. En este programa, tanto ella como otros 40 usuarios, pasaban los días entre las 9:00 y las 16:00 horas, acompañados de otras personas en su misma situación. Allí, practicaban gimnasia o bailes, veían películas, hacían talleres artísticos y también ejercicios de agilidad mental o memoria para garantizar un envejecimiento activo. Además, también comían juntos. Todo ello, de la mano de personal especializado que les acompañaba en cada momento, formando lo que consideran «una segunda familia casi tan importante como la primera».