Marcelino encontró la solución a sus problemas en el banquillo. Moleiro, que acababa de entrar al campo, aprovechó su primer contacto con el balón para batir a Unai Simón a falta de poco menos de un cuarto de hora para la conclusión. Los amarillos supieron hacerse fuertes atrás a partir de ahí hasta cantar victoria.
Seguir leyendo...