¿Quién dijo que los choques culturales solo pasan al viajar a otro país? Pues no. A veces basta con cambiar de provincia para encontrarte con sorpresas que te dejan con la boca abierta. Y si no, que se lo pregunten a Christian Rodríguez, un alicantino que acaba de mudarse a Madrid y que ha descubierto algo tan simple… como revolucionario: ducharse en la capital no es igual que ducharse en Alicante.