Un mes después del cierre de mercado de verano, ya se puede decir sin miedo a equivocarse que la mayoría de los refuerzos llegados al Espanyol en la última ventana finiquitada el uno de septiembre, han caído de pie en la casa perica. Y la dirección deportiva, como ya sucedió el pasado enero,
se puede apuntar más tantos que errores, con una momentánea nota de notable, a ratificar cuando se acabe la temporada pues se mantienen incógnitas lógicas dado el corto periodo a analizar.
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