Una propietaria al borde del colapso por una inquiokupa en Madrid: «Me debe 4.000 euros y vive con 20 gatos en 22 metros cuadrados»
La inquiokupación ocupa espacios en televisión día sí y día también. Cada vez se dan a conocer más casos y los propietarios y afectados aprovechan las cámaras para denunciar en público situaciones que están viviendo, por si se pudiera ejercer cierta presión para terminar con conflictos tan complejos como el que ha recogido el programa ' El tiempo justo ' (Telecinco) esta tarde de viernes. Alfonsa es propietaria de un apartamento en Madrid, una vivienda pequeña que se decidió a alquilar para conseguir dinero para abordar un préstamo que tiene. Empezó a buscar posibles inquilinos y fue así que llegó a ella Esther, una de las mejores amigas de su hija, Leticia. Una renta de 400 euros al mes y todo fue rodado hasta que la mujer que ha alquilado ese inmueble dejó de pagar lo estipulado. A día de hoy, según Fernanda, le debe 4.000 euros. Esther se ha defendido ante las cámaras de Telecinco, negando la mayor, refiriendo que está en paro y que por eso no puede pagar más de 200 euros que sí le sigue ingresando a la dueña de la vivienda. «Estoy en el desempleo y tengo una paga de 800 euros. Es imposible que la mitad lo dedique al alquiler porque no podría vivir», ha comentado visiblemente nerviosa. Una de las reporteras de 'El tiempo justo' acompañaba a esta inquilina, a ella y a todos estos con los que convive: hasta 20 gatos , según Fernanda. Esther afirma que son solo 16 y que «son mi vida». También ha tratado de dejar claro que no son «20 metros cuadrados, que son 22 metros cuadrados de vivienda y luego otros 20 de patio, así que son 40 metros cuadrados. Además, el piso está perfecto. Tiene el deterioro normal de los años pero está bien», ha sentenciado. La versión de Alfonsa ha sido muy distinta. Estaba muy nerviosa y ha terminado gritando en las escaleras a su inquilina: « Que te vayas , que solo quiero que te vayas, ya lo he dicho muchas veces. No me pagues pero vete, que llevas meses y meses sin darme dinero. He ido al banco y me ha dado este papel que lo demuestra». La mujer se mostraba alterada y, a unos metros de distancia, Esther la miraba perpleja. Ante la situación, la inquilina ha terminado diciendo: «Está bien. En tres meses me voy». Sobre qué pasará, Alfonsa no se lo ha terminado de creer. »Necesito ese dinero para el préstamo y ya no se qué hace rpara que deje mi piso», ha terminado afirmando.