En un momento de 'Adorable ', la última película de la directora noruega Lilja Ingolfsdottir, la actriz protagonista se mira en el espejo y se dice a sí misma con desesperación: «Soy buena persona, soy buena, tengo valor». Lo cierto es que no cree que sea buena persona. No cree que tenga ningún valor. Sus hijos no lo piensan o eso cree. Su marido no lo piensa, o eso cree. Su ex marido tampoco lo piensa. Y ella intentará vivir más allá de las expectativas de los demás y sus juicios de valor y recuperar un poco el norte. Ésta es la premisa de una película que disecciona la difícil ecuación entre hijos, trabajo y vida en pareja para la mujer contemporánea. Cómo no vivir a la defensiva y llena de resentimiento cuando te ves incapaz de alcanzar el equilibrio y la normalidad y todo parece orquestado en tu contra. Ingolfsdottir mira en su interior y en el resto de mujeres que conoce para retratar esa pérdida de identidad propia y genuina que muchas aceptan sólo para conseguir estabilidad emocional. «Es la historia de lo que sufre una mujer en su búsqueda por la integridad y autenticidad. Hay una creencia cultural falsa en que la pareja nos ha de llenar una especie de vacío que todas tenemos dentro. Esto crea una inmensa presión en nuestras relaciones hasta el punto de realmente crear el vacío que queríamos llenar» La actriz Helga Guren interpreta a esta mujer que llega a los 40 con cuatro hijos de dos matrimonios diferentes, la frustración de no haber podido tener la vida profesional que quería, y un marido ausente que parece no entender por qué está tan irascible y a la defensiva. El hombre llega a casa después de un largo viaje de trabajo y en lugar de encontrarse una cálida bienvenida, lo que se encuentra es rabia y rechazo. Por supuesto, él la culpará a ella de todo, le dirá que vaya a un psicólogo para controlar su ira y después afirmará que lo mejor es que se separen durante una temporada. «La película sirve como un diálogo de esta mujer con su yo más profundo y emocional para entender por qué sus hijos la rechazan, por qué su marido la desprecia y por qué hasta su madre le hecha en cara su carácter, cuando ella lo ha dejado todo por ellos», señala la directora. El filme, que recibió el premio a mejor guion en el BCN Film Fest, indaga en la necesidad de conocernos a nosotros mismos, saber lo que realmente queremos del otro , y más importante, saber comunicarlo. Porque, como ilustra la cinta, la incomunicación es lo que separa a las parejas felices de las infelices. «Tenemos que saber comunicar lo que queremos, más incluso que lo que no queremos. No tener miedo de expresar nuestros sentimientos a las personas que queremos. Ella no es una mala persona, sólo que se avergüenza de lo que quiere y necesita y esto la amarga por dentro. Ves la relación entre esta mujer y este hombre y ves que no se hablan directamente, sólo se manipulan de la forma más cruel», asegura Ingolffsdottir. La relación con su terapeuta será el motor que la ayudará a empezar a recomponer todas las relaciones que se han roto debido a esta falta de honestidad consigo misma. «No estoy diciendo que ir al psicólogo sea la solución. También hay terapeutas horribles , pero sí que necesitaba un mecanismo que empujase a esta mujer a evaluarse a sí misma y ver las partes que sí son culpa suya de sus fracasos», asegura la directora. La película, que se abre a múltiples lecturas, acaba de una forma abierta para que el destino de esta mujer no quede decidido de antemano, como el destino de ninguna mujer debería quedar decidido de antemano. «En realidad, todos necesitamos esta conexión con los demás. Somos animales sociales y hemos de atrevernos a ofrecer nuestra mano a los demás, por muy vulnerables que nos deje esto», suscribe Ingolfsdottir. Helga Guren se vacía en una película que es un auténtico 'tour de force' y en la que sale en el 95 por ciento de su metraje. «Es curioso porque Helga es totalmente antagónica al personaje. Ella es más abierta, dulce y vulnerable, mientras que su personaje es duro, irascible y llena de amargura. El trabajo ha sido trasladar al personaje al territorio de Helga. Ha hecho un trabajo increíble», concluye la directora.