Los pájaros que vemos no son reales. En algún momento, el Gobierno los sustituyó por drones con forma de aves que nos espían desde los árboles y de vez en cuando se posan a cargar sus baterías en los cables. Sí, es un disparate. Pero un disparate urdido por un guasón estadounidense que en poco tiempo se viralizó y reunió cientos de miles de seguidores en las redes sociales . Y aunque muchos lo eran para seguir el juego, otros tantos dieron por veraz una teoría conspirativa inventada con deliberado tono delirante para poner a prueba el mecanismo psicológico que a través de los algoritmos de afinidades agrupa tribus dispuestas a dar crédito a cualquier desvarío que encuentren en los...
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