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Октябрь
2025

Nuevas ayudas para Ucrania chocan con las advertencias de Putin

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Este jueves 2 de octubre en Copenhague, capital de Dinamarca, se celebró la séptima cumbre de la Comunidad Política Europea. La agenda de la cumbre está marcada por un tema central, la seguridad y la estabilidad del continente europeo. Pero, la mirada está puesta especialmente en la guerra en Ucrania y en la amenaza que representa Rusia para buena parte de los gobiernos europeos.

El encuentro de la comunidad política europea es una instancia que reúne a 47 líderes de países europeos, entre ellos los 27 Estados miembros de la Unión Europea, junto a otros que no forman parte del bloque como el Reino Unido, Turquía, Suiza, Ucrania y varias naciones de los Balcanes Occidentales.

El corazón de las discusiones gira en torno a la transferencia de apoyo militar y financiero a Kiev y a cómo responder de manera unificada a la amenaza que representa el Kremlin para Europa, que sigue siendo visto como el enemigo común.

Los 47 líderes europeos en la fotografía oficial de la 7ma cumbre de la Comunidad Política Europea. Vía X@LucFrieden.

La Comunidad Política Europea es un formato relativamente nuevo. Fue impulsado en 2022 por el presidente francés Emmanuel Macron, en los meses posteriores a la invasión rusa de Ucrania. Desde entonces, se ha repetido en distintas capitales del continente y hoy llega a su séptima edición.

La anfitriona de esta ocasión, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, marcó el tono desde el inicio. En su intervención inaugural afirmó con contundencia que Europa está viviendo “la situación más complicada ya no desde la Guerra Fría, sino desde la Segunda Guerra Mundial”.

La mandataria danesa destacó el papel de Ucrania como la primera línea defensiva de Europa, un muro que —en sus palabras— ha evitado el avance del mandatario ruso, Vladímir Putin y sus intentos de dividir al continente. Frederiksen subrayó que Rusia continúa con ataques brutales contra Ucrania, pese a que se hable de negociaciones para la paz, y remarcó que Moscú no acabará el conflicto “hasta que no sea forzado a hacerlo”.

Además, recordó que la Comunidad Política Europea nació precisamente como respuesta para unir a los países frente a la agresión rusa. Y llamó a todos los asistentes a alinearse en torno a la seguridad del continente, incluso a aquellos que ven “muy lejana” la amenaza.

Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca junto a Volodimir Zelensky y Antonio Costa en la inauguración de la 7ma cumbre de la comunidad política europea. Vía X@Statsmin.

Con un mensaje directo, Frederiksen advirtió: “Tenemos que rearmar a Ucrania, es la mejor forma de mantener la defensa de Europa. Tenemos también que reforzar las defensas comunes europeas. Ahora mismo estamos en camino, pero debemos movernos más rápido, porque Rusia ha intensificado sus ataques híbridos”.

La cumbre de este jueves estuvo precedida por un encuentro informal de los Veintisiete, que son los miembros de la UE, donde se presentó una de las iniciativas más comentadas, el llamado “muro antidrones”. Se trata de un proyecto europeo para crear un sistema de detección, seguimiento e interceptación de vehículos aéreos no tripulados.

Aunque nace como una iniciativa de la Unión Europea, el plan es que sea interoperable con la OTAN y se enmarque en la estrategia de vigilancia del flanco oriental.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, intervino en la cumbre con un mensaje claro, pidió a los líderes europeos que especifiquen por escrito las garantías de seguridad que están dispuestos a ofrecer a Kiev para impedir una nueva invasión rusa una vez que termine la guerra.

Zelenski recordó que un total de 26 países se comprometieron a principios de septiembre a ayudar a Ucrania con diferentes medidas, pero fue categórico al pedir más concreción. “Necesitamos completar finalmente al cien por cien el trabajo en garantías de seguridad”, dijo. “Ahora necesitamos ponerlo todo sobre el papel y preparar todos, todos los detalles”.

Volodímir Zelensky, presidente de Ucrania, junto al canciller alemán Friedrich Merz y su delegación. Vía X@ZelenskyyUa.

Según explicó, algunos países están dispuestos a desplegar tropas en territorio ucraniano, otros aportarían financiamiento. Pero para él, lo fundamental es que cada país ratifique su compromiso en sus parlamentos, de manera que la ayuda no quede en promesas vagas.

En la misma línea, el primer ministro polaco, Donald Tusk, llamó a asumir responsabilidades compartidas en la defensa de Europa. Tusk declaró ante la prensa que existe un cambio de perspectiva en los líderes europeos. “Ya nadie cuestiona que nuestra frontera oriental con Rusia y Bielorrusia es la frontera de toda Europa, de toda la OTAN. Y que todos deben asumir la responsabilidad, incluida la financiera y organizativa, de su protección”, aseveró.

La idea del muro antidrones cobró fuerza a fines de septiembre, cuando diez países europeos, incluida Ucrania, se reunieron para ultimar detalles. El sistema busca desplegar medios de detección y destrucción en las fronteras de la Unión Europea, tras una serie de incursiones de drones y aviones de combate rusos en espacio aéreo europeo.

Durante la cumbre también se discutió un posible préstamo de 140 mil millones de euros financiado con activos rusos congelados, así como la entrega de 2 mil millones de euros para el desarrollo de la industria de drones en Ucrania.

Sin embargo, la urgencia europea por mantener este apoyo tiene relación con un dato inquietante, la caída en la efectividad de los sistemas antimisiles Patriot. Según la fuerza aérea ucraniana, la tasa de intercepción descendió del 37% en agosto al 6% en septiembre. Este dato, compilado por el Centro para la Resiliencia de la Información en Londres, refleja la capacidad de Rusia de modificar sus misiles balísticos para evadir defensas occidentales.

Sistema antiaéreo Patriot estadounidense, desplegados en Israel. Vía X@IDF.

Los sistemas rusos, Iskander-M y Kinzhal han mostrado mejoras y han logrado dañar incluso baterías Patriot. Esto ha debilitado la arquitectura defensiva de Ucrania, poniendo presión sobre la alianza occidental.

En este contexto, Estados Unidos anunció que compartirá inteligencia con Ucrania sobre objetivos estratégicos en territorio ruso, como refinerías, oleoductos y centrales eléctricas. El objetivo, debilitar los ingresos energéticos del Kremlin.

Además, Washington evalúa la solicitud de Ucrania para recibir misiles de crucero Tomahawk. El vicepresidente estadounidense JD Vance confirmó que la administración Trump estudia la transferencia de este sistema de largo alcance, uno de los más avanzados del arsenal estadounidense.

Los Tomahawk tienen un alcance de hasta 2.400 kilómetros. Lanzados desde buques o submarinos, permitirían a Ucrania alcanzar Moscú y otras ciudades rusas. Hasta ahora, el misil más potente de Ucrania es el Neptune, con un alcance de 600 kilómetros.

Zelenski dejó entrever esta posibilidad al cierre de la cumbre: “Hasta hoy, solo hemos utilizado nuestras armas de largo alcance para atacar a la Federación Rusa. Después de mi reunión con Trump, tal vez tengamos algo más”.

Cada misil cuesta 1,3 millones de dólares. Según el Pentágono, Estados Unidos planea adquirir 57 en 2026. Para Moscú, sin embargo, “no existe ningún arma mágica que cambie el curso de la guerra”. Pero advirtieron, si Washington entrega Tomahawks a Kiev, Rusia responderá “apropiadamente”.

Misil Tomahawk de la armada estadounidense. Vía X@Jeff21461.

El presidente ruso, Vladimir Putin, en su discurso ante el Foro Valdái, sostuvo que el poder de Estados Unidos y sus aliados alcanzó su punto máximo a fines del siglo XX. Este jueves dijo: “Occidente ha sucumbido a la tentación del poder absoluto”, pero “no hay ni habrá una fuerza capaz de gobernar el mundo”.

Además, negó cualquier intención de atacar a países de la OTAN, aunque lanzó una advertencia clara: “Si alguien quiere medir fuerzas con Rusia, que lo intente. Rusia lo ha demostrado muchas veces, las amenazas a nuestra soberanía reciben una respuesta rápida. No nos provoquen. Nunca”.

En paralelo, el ministro de Asunto Exteriores, Serguéi Lavrov, acusó a la OTAN de declararle la guerra a Rusia a través de Ucrania, tras los recientes anuncios europeos sobre derribo de aviones rusos que invaden espacio aéreo aliado.

La séptima cumbre de la Comunidad Política Europea confirma que, más allá de las diferencias internas, el continente se mantiene unido en torno a Ucrania. Europa ya no discute si debe apoyar a Kiev, sino cómo hacerlo y con qué rapidez. La creación de un muro antidrones, la discusión sobre un préstamo multimillonario, y la posibilidad de transferir armamento de largo alcance como los Tomahawk confirman que la guerra ha entrado en una nueva fase, tras las negociaciones entre Putin y Trump.

Pero este apoyo creciente también eleva el riesgo de escalada con Rusia. La caída en la efectividad de los sistemas antimisiles y los avances tecnológicos del Kremlin generan una presión que no solo es militar, sino también política y psicológica.

El mensaje final es claro, mientras Moscú busca proyectar poder y advertir sobre los riesgos de una confrontación directa, Europa y Estados Unidos avanzan hacia un apoyo más decidido y sofisticado para Kiev. El dilema que queda abierto es si estas medidas serán suficientes para frenar a Rusia o si, por el contrario, empujarán al continente a una confrontación aún más amplia.















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