Entre colinas pedregosas y campos que alternan el dorado del cereal con el verde de la vid, se alza una localidad medieval que parece suspendida en el tiempo.
Ujué-Uxue, en el norte de Navarra, es uno de esos lugares donde el pasado sigue latiendo en cada piedra, en cada calle empedrada y en cada historia que se transmite de generación en generación. Su aspecto fortificado y su ubicación estratégica la convierten en una auténtica atalaya sobre el paisaje navarro, un lugar donde el visitante puede viajar siglos atrás sin apenas moverse.
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