Algunos estudios científicos certifican sus propiedades beneficiosas para la salud hasta el punto de que se le considera un auténtico « oro rojo » que, sin embargo, en España no se explota y promociona como merece para popularizar su consumo y ganar en ventas. Es la granada mollar de Elche , un fruto con denominación de origen. La última evidencia proviene de la Universidad Miguel Hernández de Elche ( UMH ), que ha certificado de nuevo que este fruto símbolo de la dieta mediterránea, uno de los alimentos más ricos en compuestos bioactivos y con mayor potencial saludable, en España aún no ocupa el lugar que merece. «La granada es un alimento funcional en el sentido más amplio del término: no sólo es rica en vitaminas y minerales , además tiene efectos beneficiosos para la salud», explica la Dra. Francisca Hernández García, investigadora del Instituto CIAGRO de la Universidad Miguel Hernández, especializada en fruticultura y técnicas de producción. En concreto, destaca por su alto contenido en polifenoles y por la presencia exclusiva de punicalagina , un compuesto con una potente acción antioxidante que no se encuentra en ninguna otra fruta. Acerca de este último componente, precisa que «se halla tanto en los arilos (la parte que comemos) como en la corteza y las membranas internas; es lo que la diferencia del resto de frutas y le confiere sus grandes propiedades». En consecuencia, se convierte en «fuente de salud»; rica en vitaminas C, A, E, B6 y K, minerales esenciales y ácidos grasos poliinsaturados, su consumo regular se asocia con beneficios cardiovasculares , neuroprotectores, antiinflamatorios, y anticancerígenos. «Tiene efectos positivos sobre la obesidad , la diabetes , la disfunción eréctil o incluso la salud bucodental, y hay centenares de estudios que avalan su potencial», afirma esta especialista. Estos efectos se deben, en gran medida, a su elevada capacidad antioxidante . «Consumir granada contribuye a que nuestras células envejezcan más lentamente», señala Hernández, con el matiz de que «los alimentos funcionales no curan: no se puede decir que comer granada cure el cáncer o el Alzheimer , pero sí hay evidencias de que puede ayudar a prevenir o mitigar su avance». Según estudios recientes, cualquiera puede beneficiarse de su consumo pues contribuye a la recuperación muscular, reduce el daño oxidativo tras el ejercicio y ayuda a controlar el colesterol , la diabetes o el deterioro cognitivo en adultos, entre otros. Una de las últimas investigaciones vincula su consumo con la prevención del Alzheimer a través de las urolitinas , metabolitos formada por la flora bacteriana de los humanos al consumir elagitaninos presentes en varias frutas, entre ellas la granada. «Son estudios muy complejos, pero cada vez hay más evidencia científica que apunta en esa dirección», asegura. También se ha estudiado el efecto de la granada sobre la microbiota y su beneficio en la enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa y enfermedad de Chron). En plena temporada de recolección y consumo en fresco, la Dra. Hernández recuerda la importancia de consumir fruta de temporada, mientras anima a mantener su ingesta también el resto del año. «Podemos disfrutarla en fresco , en zumos o extractos , lo importante es que el procesado mantenga sus propiedades y, si la industria respeta los parámetros adecuados, el efecto puede ser muy similar al de la fruta recién cogida», asegura. Además, destaca el potencial de los subproductos: «En la corteza hay una gran concentración de punicalagina; sería una oportunidad para aprovechar los frutos del aclareo o no comercializables y utilizarlas en otros alimentos funcionales, como yogures o suplementos ». Aun siendo España uno de los principales productores , la granada no ha alcanzado el reconocimiento local que merece. «Tenemos un producto extraordinario, un verdadero oro rojo, pero no hemos sabido venderlo», por lo que reclama mayor colaboración entre agricultores, industria e instituciones públicas. «Se investiga mucho, pero esos resultados no se trasladan a la sociedad: de nada sirve producir granadas excelentes si no sabemos comunicar sus beneficios», lamenta esta experta, convencida del potencial de consumo y producción de esta fruta icónica de Elche, en cultivos junto a palmeras en una zona próxima al Mediterráneo. «Necesitamos más implicación pública y privada, más inversión y más creatividad para que el consumidor la incorpore a su dieta habitual», insiste. De todas formas, se aprecian buenos síntomas y tendencias: España exporta gran parte de su producción países de su entorno y se han multiplicado exponencialmente su consumo, ya que incluso se incorpora a los menús escolares .