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Ноябрь
2025

La historia, el cine y la palabra

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Abc.es 
Si hay algo que me gusta de los guiones cinematográficos es su originalidad. Y en mi cabeza siempre catalogo esa originalidad por cuanto se adelantan a la realidad. Por eso, entre otras muchas cosas, me encanta la Industria Cinematográfica. Con todo, siempre y también, me ha gustado buscarle paralelismos a ese adelantamiento a la realidad de los guiones cinematográficos respecto al tiempo que me ha tocado vivir. Y hoy, aunque debo reconocer que ya desde hace tiempo, incluso, no hago más que sonreír -por no llorar- en las ilaciones que mi cabeza realiza entre la realidad cierta que me rodea y la aventura cinematográfica que libremente deambula por ella. En relación a lo anterior, me viene a la mente una escena -ciertamente hilarante- de la película titulada en España «Los padres de ella» («Meet the Parents», protagonizada por Ben Stiller, Teri Polo y Robert de Niro, entre otros) en la que el personaje encarnado por Ben Stiller es obligado a desalojar un avión de pasajeros por haber exclamado la palabra «bomba». La escena continúa con un interrogatorio al que se ve sometido, maniatado, por parte (se entiende) de personal de seguridad del Aeropuerto que le manifiesta que ha dicho la palabra «bomba» estando dentro del avión, a lo que de forma natural él responde que lo que dijo realmente fue: «yo no llevo una bomba en mi maleta»; sin embargo, el mismo personal de seguridad sigue en sus trece espetándole: «¡Usted no puede decir la palabra «bomba» en un avión!» a lo que el personaje encarnado por Stiller responde de forma jocosa (y como diciendo ¿qué me está contando?): «¡Bom, bom bom ba, bombo boba, bom bom ba!!!.... Pues ni más ni más ni menos es lo que sucede hoy en día en esta nuestra sociedad española que tenemos creada y asumida. Hemos llegado a un nivel tal de paroxismo que todo, prácticamente todo, se ha convertido en una imbecilidad. Prácticamente absoluta por demás. Así, resulta que, encontrándonos en un sistema de libertad como nunca habíamos conocido, dejamos que nos impongan el qué podemos decir y el qué no podemos decir. Y, en general, nos parece bien. Por acción u omisión dejamos que las idioteces fluyan y se impongan aún a sabiendas de que son idioteces. Y todo por el temor al qué dirán. Que es, precisamente, lo que más llama la atención. Se cumplen estos días los cincuenta años de la muerte, en la cama (no lo olvidemos, y dicho sea de manera meramente objetiva, pese a quién le pese…) del anterior Jefe del Estado. Y resulta que no se puede manifestar e incluso referirse libremente a su figura. Ítem más, ni mencionar su nombre. Y, reitero, aunque sea analizando su figura política de forma objetiva ¡qué es lo más alucinante! Pues, paradójica e históricamente, no sale bien parado. Y es ahí, precisamente ahí, dónde saltan mis alarmas. Y creo estar no muy lejos de la realidad si asevero qué a muchos miles de españolas y españoles, aún librepensadores, les pasa lo mismo. ¿Realmente tenemos libertad en el más amplio sentido del término? ¿Vivimos de verdad en un Estado Democrático de Derecho? ¿O me lo están sisando delante de mis narices? Miren ustedes, la Real Academia de la Lengua, entre sus diferentes acepciones manifiesta lo siguiente (resumido) si usted busca la palabra «franco, ca»: adj. Sincero y leal en su trato. adj. Despejado, libre de obstáculos. adj. Libre, exento y privilegiado. Vía franca. adj. Patente, claro, sin lugar a dudas. Franca mejoría. adj. Dicho de una cosa: Libre de impuestos y contribuciones. adj. Dicho de un lugar o de un puerto: Que goza de exención de impuestos y contribuciones. adj. Dicho de una persona: De un pueblo germano de Franconia y del bajo Rin que conquistó el territorio de la actual Francia y le dio su nombre. adj. Perteneciente o relativo a los francos (individuos de un pueblo germano). adj. Exento de servicio, libre de obligación o trabajo en deberes de carácter militar. adj. Com. Dicho de un precio: Denota que los gastos causados por una mercancía hasta llegar al lugar que se indica no son de cuenta del comprador. adj. Liberal, dadivoso. m. Unidad monetaria de Suiza y otros países, como Francia, Bélgica, Luxemburgo y Mónaco, que estuvo en vigor hasta la implantación del euro. Pues eso. Se cumplen cincuenta años de la muerte del anterior Jefe del Estado. Sea libre de verdad sí no lo vivió. Qué no se lo cuenten. Busque y lea mucho si quiere saber y conocer sobre aquel periodo y saque sus propias conclusiones. Sea libre de verdad. Y, sobre todo, utilice, diga, grite la palabra «franco o franca» a su voluntad. No deje que se la sisen. Usted y yo, como librepensadores que defendemos ser, sonreiremos siempre si algún o alguna mal informada nos tilda de fascista o algo similar. Mire para adelante y no para atrás.














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