En un partido con un dominio casi total del
Barça en
Guadalajara,
Soto Grado hizo desplazamientos rápidos logrando en todo momento estar cerca de la jugada. Con un buen criterio sancionador, castigó diez veces al
Guadalajara por ocho al
Barcelona. Con la acertada aplicación de la ventaja consiguió dar fluidez al juego y mostrándose seguro en la toma de decisiones se ganó la confianza de los futbolistas. Siendo benevolente con algunas protestas y dando explicaciones cuando la ocasión lo requería, también cimentó parte de su buena actuación.
Seguir leyendo...