Cuando Latinoamérica vuelve a leerse a sí misma: FCE trae a Chile su robusta colección de autores y autoras regionales
Latinoamérica es un continente de letras mágicas y abundantes. Así lo han demostrado movimientos literarios como el Boom, con clásicos como “Cien años de soledad” o “La ciudad y los perros” que marcaron a fuego la identidad de nuestras naciones.
Una posta que también fue tomada por las generaciones posteriores, con plumas que han sabido nutrirse de lo mejor de la herencia escrita que hasta hoy se cultiva en la región. Por eso, no es de extrañar que el resguardo de aquella tradición y patrimonio cultural sea motivo de preocupación.
De hecho, fue justamente eso lo que motivó al gobierno mexicano a plantear una iniciativa que marchara en dicha dirección. “Teníamos la sensación de que, más allá de la infraestructura cultural, se requería de una colección de libros en el viejo modelo, de que tuvieras tu ejemplar y lo intercambiaras con compañeros o gente de distintas edades, pero bajo la premisa de que Latinoamérica no está leyendo Latinoamérica“, comentó el director en Chile del Fondo de Cultura Económica (FCE), Rafael López.
“Estamos muy segmentados: Chile lee a Chile; Argentina a Argentina. Obviamente hay fenómenos muy importantes, como Mariana Enríquez o lo que trabajan las transnacionales, pero mucha parte de nuestro pasado ‘glorioso’ que tiene que ver con las letras, el Boom y con muchas de nuestras grandes figuras, hoy son ya desconocidas“, sumó a su análisis.
Gabriel García Márquez, escritor del Boom Latinoamericano.
Así, bajo la premisa de encontrar un modelo que permitiera “erotizar” nuevamente el ejercicio de la lectura, nace la iniciativa “21 para el 21“. Colección de ineludibles de las letras latinoamericanas que contó con el impulso de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado.
“Con el sobrante que se obtiene de ciertas causas financieras partió con este proyecto, como una batalla inicial, e invitó a otros países a sumarse“, recapituló López. Hoy, rebautizada como “25 para el 25” y con Chile entre las naciones colaboradoras, en un proyecto que busca generar donaciones cruzadas y que será lanzado oficialmente este miércoles 17 de diciembre en el Salón Ercilla de la Biblioteca Nacional.
“La idea detrás es esa, volver a la vieja lógica que tenía Quimantú en Chile o que dio nacimiento al Fondo de Cultura, y que es que la lectura es muy atractiva y no tiene que ser para nada excluyente en términos de precios. Y además, obviamente, con el cuidado de no afectar al mercado”, recalcó el director del FCE.
Esto último, considerando que, muchas veces, las lógicas mercantiles no hacen rentable la reedición de ciertos autores y autoras: “Como el mainstream de las cosas que pasan en los medios masivos tiene que ver con otras realidades, pues es verdad que hoy en día es difícil que Arguedas sea leído, porque no lo llevan, y eso es porque no es negocio. Y al no ser negocio pasa esto. Hay una rentabilidad privada que no se sostiene, pero nosotros queremos impulsar una rentabilidad social. O sea, creemos que se van a leer muy bien muchos de estos autores en otros lugares. A mí me atraen mucho ciertos cruces. Pienso y me pregunto, ¿cómo es posible que el gran autor, el gran defensor de nuestros pueblos originarios, Arguedas, en verdad sea conocido solo en Perú y en los demás lugares sea conocido apenas por expertos?“, planteó López.
La escritora y guionista, Nona Fernández.
Aunque igualmente apuntó al viejo problema del latinoamericanismo. “Sobre todo creo que tiene que ver con la falta de integración latinoamericana que vemos no solo culturalmente, sino que en todo. Jamás nos hemos podido pensar como un bloque, a diferencia de la Unión Europea u otras alianzas, que en alguna época sí se hicieron, por lo menos a nivel cultural con la relevancia de la CEPAL o de algunos tratados que permitían tener ciertas preferencias por ser latinoamericanos”, explicó.
“Creo firmemente eso. Y, además, está diezmada toda la cadena cultural. Se está leyendo menos, no solo literatura latinoamericana, sino en general“, advirtió el editor.
“Space Invaders” de Nona Fernández, “Poemas” de Raúl Zurita, “Música Concreta” de Amparo Dávila, “Operación Carlota” de García Márquez y “La maravillosa vida breve de Ernesto Guevara” de Eduardo Galeano son apenas algunos de los 27 títulos que serán distribuidos y donados en diversos puntos y bibliotecas del país.
Todo lo anterior, en una misión que es valorada por la embajadora de México en Chile, Laura Moreno, quien destacó el rol del FCE como puente de este intercambio. “Considerando que el FCE llega a México o se forma en 1934, hoy claramente se vuelve un punto nodal para la estrategia de dar a conocer y difundir el pensamiento en este momento crítico, particularmente de América Latina. Así que considero que el ’25 para el 25′, para los jóvenes principalmente, es reconocer e identificar su propia identidad tanto a nivel nacional como a nivel regional. Es decir, América Latina”, valoró la autoridad.
“El papel actual del FCE en Chile y en otros países de la región significa precisamente esta contribución a difundir. Y sobre todo, considerar que en el actual gobierno tanto mexicano como chileno, hay una particular simbiosis para continuar trabajando con nuestros jóvenes y niños”, concluyó Moreno.
