Sumar escenifica una rabieta sin consecuencias
Otra vez, los socios aprietan pero no ahogan. Sumar volvió a escenificar ayer su enfado con el hermano mayor de la coalición, el PSOE, por el temor a que los distintos escándalos de corrupción y de presunto acoso sexual que afronta el partido de Pedro Sánchez acabe por arrastrarles a ellos también. Sin embargo, se trata de un aspaviento que no traerá consecuencias y, aunque hay algunas voces que internamente sí están pidiendo una reflexión sobre si les conviene o no seguir en el Gobierno, la posición mayoritaria sigue siendo la de permanecer en el Ejecutivo.
"Vamos a ver como avanza todo. Sumar ha sido claro en sus exigencias porque cree firmemente que es la mejor manera de defender al Gobierno, con un nuevo impulso, con agenda social y con el PSOE dando explicaciones", aseguran fuentes cercanas a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ante la pregunta de si está encima de la mesa romper la coalición. Aunque no lo quieren descartar, esperan que los socialistas den pasos antes de plantearse nuevos escenarios. "Veremos cómo se desarrolla todo", insisten.
Díaz mostró en público su enfado el viernes pasado cuando pidió una remodelación del Gobierno ante los distintos escándalos que habían estallado esa misma semana. "Así no podemos seguir", dijo, "se acabaron las reflexiones", añadió. Sin embargo, el ala socialista del Ejecutivo no ha querido hacer demasiado caso a esta especie de ultimátum. Moncloa rechaza cualquier tipo de remodelación más allá de sustituir a Pilar Alegría y, mientras por un lado intenta tender puentes con su socio, por otro manda a ministros como Óscar Puente a mantener un perfil muy duro contra ellos. En esta estrategia del palo y la zanahoria, el titular de Transportes llegó a acusarles de falta de coherencia porque nadie pidió dimisiones cuando estalló el caso de Íñigo Errejón.
Entre las dos partes del Gobierno existe una fuerte diferencia en la percepción de esta crisis. Mientras que los socialistas creen que se pueden apoyar en los logros económicos y en medidas sociales, en Sumar temen que la corrupción y el acoso sexual está empañando todo y creen que los socialistas no están actuando con la contundencia necesaria. Acusan a Sánchez de estar "paralizado".
En cualquier caso, ayer se produjo lo que se puede leer como una rebaja de la tensión por parte de Sumar. Los cuatro partidos con ministerio en el Gobierno (Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comunes) exigieron al PSOE una reunión "urgente" para buscar formas de atajar la crisis. Aunque fueron contundentes en las declaraciones -"consideramos que el presidente del Gobierno ha perdido una oportunidad para rendir cuentas con la claridad y la contundencia necesarias ante los casos de corrupción y ante la falta de respuestas firmes frente a situaciones de acoso sexual y laboral", se leía en un comunicado que enviaron-, se trata de una petición mucho más descafeinada que la de una remodelación en el Gobierno, que es lo que estaba exigiendo Díaz unos días antes.
El PSOE intentó quitar hierro a la escenificación de Sumar, Pilar Alegría llegó a decir que "hay reuniones todos los días", pero los socialistas aceptaron. Tuvieron un gesto con el objetivo de calmar las aguas. La cita se producirá algún día de esta semana y a ella acudirá la secretaria de Organización, Rebeca Torró, que se reunirá con los representantes de los demás partidos. No será una cita entre Yolanda Díaz y Pedro Sánchez, como sí hubo en verano, después de que se conocieran los casos de José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Entonces, Sumar planteó una serie de medidas legislativas que Sánchez acabó asumiendo. Ahora, no se intuye que se vaya a seguir por ese camino.
Sin embargo, hay miembros de la coalición de Sumar que sí están empezando a pedir una reflexión más amplia. El portavoz de Más Madrid en la Asamblea de la comunidad autónoma, Emilio Delgado, dijo ayer en un programa de televisión que "merece la pena valorar" si Sumar debería abandonar el Gobierno. Aunque apuntó que se trata de una "posición personal", no deja de ser el portavoz del partido en su feudo.
Más explícito fue Jorge Pueyo, diputado de Chunta Aragonesista y miembro del grupo parlamentario de Sumar en el Congreso. Ayer dijo desde la Cámara Baja que su paciencia había llegado a su fin y que su partido está sopesando retirar el apoyo a Sánchez. Para decidirlo, se celebrará una reunión la semana que viene.
