«Mañana manifa con Jefe a la cabeza»: las órdenes de Vox a Revuelta
«Mañana manifa con Jefe a la cabeza». El remitente: Jordi de la Fuente, secretario general de Solidaridad, sindicato de Vox. El receptor: un miembro de la junta directiva de Revuelta. Corresponde a uno de los tantos mensajes a los que ha tenido acceso LA RAZÓN y que prueban el control que ejercía la formación política sobre sus juventudes. «Lo de citar al jefe viene de arriba, arriba», reza otro. «Te iba a llamar Zancajo (coordinador nacional de comunicación de Vox), ya le he dicho que estamos trabajando».
Está fuera de toda duda, pues, que había un escrutinio exhaustivo y diario de las actividades de Revuelta por parte de Vox. Y no solo, llegaban directrices de manera continua. Porque, desde el principio, Vox usó a Revuelta como lo que ha sido hasta ahora: su organización juvenil de facto, dirigida por cinco de sus empleados que, sin embargo, luego se amotinaron cuando la cúpula de Bambú, por orden del «búnker» –que conforman Santiago Abascal, Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza– quiso moverle la silla a su presidente, Jaime Hernández Zúñiga, alias «el Pelos», sobre el que sembraron dudas por la gestión contable que llevaba a cabo.
Eso sí, la denuncia a la Fiscalía no llegó hasta mucho tiempo después. Concretamente, cuando naufragaron las intentonas para arrebatarle el tinglado que había montado y que tanto éxito cosechó entre las protestas por la amnistía y la catástrofe de la dana.
Después de aquella cena en la taberna literaria Casamata, a la que acudieron el hombre para todo de Abascal, Kiko Méndez-Monasterio, dos diputados nacionales y miembros de Revuelta, el partido y su organización juvenil alcanzaron un acuerdo de mínimos. Los jóvenes accedían a una suerte de «regencia» por parte de Jordi de la Fuente.
El plan final, no obstante, era una «integración» completa de Revuelta en el sindicato Solidaridad, como prueba un audio que publicó ayer la página web de este periódico. Aunque, fuentes de la cúpula aseguran que en ningún caso la fusión acarreaba transferir los fondos de Revuelta a Solidaridad. Curiosa «integración» la que tenían prevista. «Es una barbaridad publicar que Vox ha pretendido quedarse con el dinero de Revuelta», denunció ayer uno de los responsables de Comunicación del partido.
Entre marzo del pasado año y, al menos, el mes de septiembre, Vox y Revuelta, Revuelta y Vox, fueron de la mano. He aquí varios ejemplos de ello.
29 de mayo. Ante la maraña de casos de corrupción que salpica al Gobierno, Jordi de la Fuente sugiere al joven de Revuelta que convoque una movilización con una publicación en redes sociales: «Llamamos a la movilización total, absoluta y entregada del pueblo español y de todos los políticos de la oposición, incluido Santiago Abascal, tras su respuesta a parar el golpe. 20:00 todos en Moncloa, juntos frente al mayor enemigo de España». El joven le sugiere dar un aire más fresco al tuit y poner «Abascal» a secas. De lo contrario, quedará al descubierto la tramoya. «¿Puedo poner Abascal? Que lo de Santiago Abascal parece que me lo ha dictado Manuel Mariscal».
Misma petición para el 12 de junio, cuando Sánchez compareció en Ferraz con motivo de la publicación del informe de la UCO que acabó con Santos Cerdán en prisión. «Revuelta debe convocar. Prudencia tema fotos/banderas y a saco», indica Jordi de la Fuente.
En julio, cuando las protestas frente a un centro de menas en Alcalá de Henares, misma operación, como prueba una nota de voz: «Lo difundiría por la gente de allí para que vayan y hablen con Santi directamente, que está caliente, caliente».
