Nicolás Pascual de la Parte: "Europa todavía no tiene las capacidades para hacer frente a un ataque ruso"
La Unión Europea está inmersa en una profunda revisión de sus capacidades defensivas, impulsada tanto por la invasión rusa de Ucrania, como por el progresivo distanciamiento de Estados Unidos. En este contexto de rearme, Bruselas ha optado por mantener un respaldo firme a Ucrania durante las negociaciones para un acuerdo de paz, al tiempo que explora nuevas fórmulas para hacer frente a las incursiones y ciberataques rusos. LA RAZÓN ha tenido la oportunidad de abordar estas cuestiones con Nicolás Pascual de la Parte, eurodiputado y coordinador del Partido Popular Europeo en la Comisión de Seguridad y Defensa.
P: ¿Ha sido el distanciamiento de Estados Unidos con la Unión Europea una oportunidad o un lastre?
Las dos cosas. Creo que al principio nadie se esperaba que Estados Unidos tomase unas decisiones tan radicales con respecto a la defensa europea. El mensaje que nos ha transmitido claramente la Administración Trump es que Europa se tiene que hacer cargo de su propia defensa. Europa es un club de países ricos. No tiene sentido que externalicemos nuestra seguridad. Eso significa ponernos al día en las capacidades militares, en el proceso de toma de decisiones, en los recursos, en una industria europea tecnológica con una base industrial propia que nos permita, como digo, proveernos de aquellos recursos militares necesarios. Hubiese sido deseable que el período de transición hubiese sido más largo y en condiciones normales.
P: ¿Lograremos cumplir con los objetivos de defensa?
Lo que pasa es que sustituir todas las capacidades de las cuales dependíamos de Estados Unidos no se puede hacer la noche a la mañana. Necesita su tiempo, pero tenemos que empezar ya. Nos hemos establecido básicamente dos fechas, una en 2030 en el programa de rearme europeo. Tenemos que dotarnos con las capacidades convencionales mínimas que nos permitan, como digo, tener una autonomía estratégica abierta a nuestros socios. El tema nuclear es otro capítulo que tenemos que debatir. Si es necesario que España, que Europa,se dote o no de la capacidad nuclear. Yo creo que sí, pero es un debate para más largo plazo.
Aparte de eso, en la Unión Europea, en el marco de la OTAN, este año hemos acordado aumentar hasta el 5% la inversión en defensa de aquí al 2034. El calendario es muy ambicioso. La voluntad política está ahí, los recursos económicos están identificados, ahora que por ver si somos capaces de mantener en el tiempo de forma sostenible este esfuerzo.
P:¿Qué elementos considera indispensables para que esta transformación se materialice?
Básicamente, explicar a la opinión pública española y europea qué es lo que nos estamos jugando aquí. Esta inversión en defensa no es coyuntural. Es una inversión a largo plazo para que, como digo, Europa sea capaz de defenderse. Eso exige un sacrificio económico e incluso potencialmente hasta personal, o sea, movilizando. Hay países que están ya estableciendo la posibilidad de reintroducir el sistema militar obligatorio, sobre todo en los países que son frontera con Rusia, pero también en Alemania o en Francia se están debatiendo estos temas. Tenemos una amenaza inminente que es Rusia, pero también tenemos otras que vienen del flanco sur, como es la inmigración ilegal, como son la criminalidad organizada internacionalmente, la energía, etc.
P: ¿La Unión Europea está preparada para la guerra híbrida?
Me resulta llamativo que casi cuatro años después del inicio de la guerra en Ucrania, la Unión Europea y la OTAN se sorprendieron por las incursiones aéreas de drones rusos. No hemos sido capaces de crear los mecanismos y los sistemas de protección contra ellas. Ha sido una falta de planificación, pero todavía estamos a tiempo de cubrir esa debilidad estructural y de establecer tanto el escudo antidrones, como la iniciativa de crear en Europa del noreste una barrera infranqueable para estos drones, conscientes de que nunca vamos a conseguir una seguridad al 100%.
P: ¿Qué busca Rusia con estas acciones?
Desestabilizar. Desde el punto de vista técnico está viendo cuáles son los eslabones más débiles de la cadena defensiva europea y está utilizando diversas provocaciones y amenazas... tanto en Lituania como en los países bálticos, Polonia, Bélgica, el Reino Unido. Trata de ver cuáles son los puntos flacos, los puntos débiles de nuestra defensa desde el punto del punto de vista militar y desde el punto de vista político.
También busca provocar desasosiego, intranquilidad y miedo en la población europea y falta de consenso y de unidad en los líderes europeos. Lo que primero tenemos que hacer es acordar una estrategia común de respuesta política, comunicacional y militar a estas provocaciones por parte rusa. Eso exige tener protocolos comunes de reacción, normas consensuadas de qué hacer con esos objetos...
P: ¿Hasta qué punto es real el temor a una posible agresión militar rusa contra Europa?
Según informes que nos facilita la inteligencia militar de nuestros aliados y amigos, Rusia estaría en condiciones de emprender una agresión militar en torno a los años 2028-2029. Es difícil de precisar, pero no tenemos que esperar para ver si se llega a materializar. Ahora tenemos una guerra en Ucrania que ha demostrado que Europa todavía no tiene las capacidades propias suficientes para hacer frente a un ataque ruso en el futuro inmediato y, por tanto, esa debilidad estructural la tenemos que corregir, por prudencia y previsión.
"Europa debería estar sentada en la mesa de negociación por derecho propio"
P: ¿Cómo deben coexistir la Unión Europea y la OTAN?
Lo que tenemos que hacer, cuanto antes, es reforzar el pilar europeo dentro de la OTAN. Es decir, dentro de la Alianza tener un pilar de recursos europeos, de capacidades, de procesos de toma de decisiones y de instituciones para hacer acciones defensivas tanto dentro de la OTAN como fuera de la OTAN cuando Estados Unidos y otros aliados, como Canadá, no quieran o no puedan participar. Ese pilar europeo significa, como digo, ese refuerzo de capacidades que se pueden utilizar dentro de la OTAN o fuera de la OTAN. Crear estructuras en Europa al margen de la OTAN de integración militar quizá en el futuro sea necesario, pero actualmente ya tenemos la OTAN. No hace falta duplicar ni estructuras ni esfuerzos.
P: ¿Bélgica desbloqueará el uso de activos rusos congelados para la financiación de Ucrania?
No lo sé. Ahora mismo está en negociaciones a varias bandas y hay varias propuestas sobre la mesa. Una de ellas es quizá pasar la decisión al artículo 122 del Tratado de la Unión Europea, que prevé que, en caso de una crisis económica urgente y extraordinaria, el Consejo puede decidir por mayoría cualificada y no por unanimidad; con lo cual, en ese caso se «minoraría» a Bélgica. Yo creo que esa no sería la mejor solución, porque no se debería obligar a Bélgica a hacer algo que no quisiera hacer y, sobre todo, que le podría perjudicar en el futuro. Creo que la solución sería una mutualización de la responsabilidad. Es decir, garantizar al Gobierno belga que, en caso de que en el futuro se perdiese el caso en un panel internacional de arbitraje y hubiese que devolver el dinero que se desbloquease ahora para el préstamo a Ucrania, que seamos los europeos corresponsables.
P: ¿Puede la UE aspirar a modelar el acuerdo de paz en Ucrania?
La Unión Europea hace tiempo que tenía que haber formulado su propio plan de paz para Ucrania, sobre el plan inicial que publicó Zelenski. No lo hicimos y ahora lo que estamos intentando es limitar los daños del plan de paz americano-ruso que se ha puesto encima de la mesa, y que lesiona gravemente los intereses de Ucrania. No es la mejor de las situaciones posibles, pero es donde estamos ahora y, efectivamente, Europa tenía que sentarse en cualquier mesa negociadora porque Europa va a ser la responsable de la reconstrucción de Ucrania, va a ser la responsable de integrar a Ucrania en la Unión Europea en el futuro, y va a recaer sobre nuestros tesoros públicos el esfuerzo financiero necesario. Aparte de eso, nuestra seguridad depende mucho del resultado del proceso de paz en Ucrania. Si no es duradera, redundará en una amenaza para todos nosotros. Por motivos económicos, morales y políticos, Europa debería estar sentada en la mesa de negociación por derecho propio.
P: ¿Por qué Rusia excluye a la UE de las negociaciones de paz?
Creo que porque Europa tiene exigencias, que no tiene Estados Unidos. Washington quiere una paz rápida, quiere desvincularse cuanto antes de esta guerra y, por tanto, está dispuesto a hacer concesiones a Rusia que Europa no está dispuesta a hacer, y que socavarían gravemente la integridad territorial y la independencia política de Ucrania. La Administración Trump está dispuesta a negociar esos extremos y la Unión Europea no. Por eso Putin prefiere negociar directamente con Trump.
Washington quiere desvincularse cuanto antes de esta guerra
P: ¿Es el momento de convocar elecciones en Ucrania?
En plena guerra es muy difícil. Hay muy pocos países que sean capaces de celebrar elecciones en estas condiciones, pero yo mantengo las últimas declaraciones de Zelenski: ha dicho que estaría dispuesto incluso a convocar elecciones si se dan unas mínimas garantías objetivas de seguridad y de estabilidad en el país. Los rusos tendrían que dar garantías de no interferir en las elecciones, de no atacar militarmente durante su celebración y la campaña electoral. Haría falta un alto el fuego.
P: ¿Europa se enfrenta "al fin de su civilización" como augura Trump?
No me gustan estas grandes palabras. Parece muy apocalíptico. Lo que sí es cierto es que ha habido una llamada de atención por parte de EE UU. Se van a dedicar a sus propios intereses nacionales, por tanto, los europeos tenemos que valernos por nosotros mismos. No es una cuestión "civilizacional", es una cuestión de mantener nuestro modelo y sistema de vida: nuestras libertades, nuestra prosperidad, nuestros derechos, nuestra democracia, nuestra sociedad abierta. Eso lo tenemos que defender, con o sin los norteamericanos.
