La Copa mola, pero también hay que andarse con mil ojos. Un ligero despiste y pueden irse por el precipicio buena parte de las ilusiones de una temporada.
Es un camino repleto de trampas en el que lo único que importa es seguir avanzando, el fondo muy por encima de las formas. Sobre todo en estos primeros cruces como el que afrontará mañana el
Athletic en
Ourense en su estreno en el torneo. Pero los leones no suelen desorientarse tan pronto, es lo que dice la historia reciente. Marchan con el GPS bien calibrado.
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