José Elías, empresario: “No tiene sentido que nuestra economía se base en producir cerdos o en que la gente venga de vacaciones”
José Elías demuestra dos cosas desde hace un tiempo atrás. Primero que es un gran empresario, como muestra su trabajo al frente de empresas como Audax Renovables o La Sirena y la fortuna que ha obtenido gracias a ello. Es tan incontestable como que no se muerde la lengua sobre ningún tema. El multimillonario empresario también acostumbra a hablar de cualquier tipo de tema sin pelos en la lengua sin importar que sea políticamente incorrecto.
Es habitual verle en podcast o publicando en sus redes sociales, donde recientemente criticó a aquellos que piden reducir la jornada laboral: "Hemos criado una generación que llama esclavitud a trabajar 8 horas al día. ¿Qué nos pasa en la cabeza?". Se moja habitualmente y en una reciente publicación en su cuenta de X lamentó la situación actual de España y pidió una reacción urgente para evitar un futuro oscuro para el país.
El gran problema de España
El empresario comenzó un mensaje con un recordatorio que es el detonante de muchos de los problemas actuales: "España vendió sus grandes fábricas". Considera que el modelo de país ha cambiado y no lo hace con positividad: "Ahora solo nos queda servir copas y hacer camas". El problema no está solo en la actividad en sí, sino en la comparación con otros países, especialmente las grandes potencias: "Cuando ves la potencia industrial de países como China, te das cuenta de lo jodidos que estamos".
Mira al pasado con anhelo: "España tenía capacidad consultiva". El motivo de esa fortaleza y capacidad es el siguiente: "Tenía fábricas. Tenía grandes constructoras". Ahora todo ha cambiado y la mayoría del trabajo se centra en el sector servicios. También es clave, pero a sus ojos resta al país capacidad de autonomía y solvencia, especialmente respecto a otras potencias.
¿Dónde estuvo el error? Así es España ahora
José Elías tiene el momento en el que todo de echó a perder: "¿Y qué hemos hecho? Venderlo todo". El empresario explicó la situación de España con un término muy singular: "Nos hemos convertido en lo que yo llamo 'precio aceptante". Señala que operar así genera una gran dependencia y la referencia con un ejemplo: "Viene alguien de fuera, nos pone una fábrica y aceptamos encantados. Pero la tecnología no es nuestra y la propiedad tampoco".
El no tener la propiedad ni la tecnología obliga a estar a merced de los demás y obtener un menor beneficio económico: "Estamos obligados a consumir lo que viene de fuera porque aquí tenemos cero tecnología propia". Pide un cambio para recuperar el poder y hacer que el país vuelva a tener más fuerza y ser más considerado en el panorama mundial.
Se mostró muy descontento por lo que escucha: "Me da rabia que me digan que no hay nada sofisticado detrás del poder económico de España, pero es la verdad". Lanzó una dura afirmación sobre le situación actual: "No tiene sentido que en pleno siglo XXI nuestra economía se base en producir cerdos o en que la gente venga de vacaciones". Concluyó con un serio aviso de cara al futuro de España: "Hemos vendido todo lo que tenía valor. Y si no identificamos pronto qué productos podemos generar nosotros mismos, estamos muertos".
