Broche de oro a la legislatura que ha concluido este miércoles en las Cortes de Castilla y León con el acuerdo unánime de todo el arco parlamentario para sacar adelante la proposición de ley de medidas extraordinarias para la provisión estable y permanente de puestos sanitarios de difícil cobertura. Un consenso que aún cobra más valor si se tiene en cuenta que la iniciativa llevaba la firma de PP y Vox y fue presentada cuando formaban gobierno de coalición en la Junta. Así que la sesión ha permitido demostrar que los consensos son posibles después de cuatro años difíciles para los acuerdos, especialmente en los dos últimos meses en los que la cámara ha tumbado el proyecto de presupuestos de Castilla y León para 2026 ; ha rechazado dos proyectos de ley con medidas contra los incendios forestales, y el Ejecutivo autonómico optó por retirar la ley de violencia de género al constatar que no saldría adelante por falta de mayoría. Si embargo, con la proposición de ley aprobada, el «buen talante» reinó desde el principio de su tramitación, según han reconocido los procuradores que han participado en los debates de la ponencia. Hasta se superó el mayor obstáculo: el que fueran PP y Vox los firmantes de una iniciativa que han mantenido, frente a otras que tuvieron su origen en sus tiempos de 'matrimonio' y que finalmente duermen en un cajón. Por el Grupo Popular, José María Sánchez Martín se ha felicitado por el acuerdo alcanzado, un hecho que demuestra que «el pacto por la sanidad es posible», reivindicación que durante toda la legislatura ha sobrevolado la Cámara sin que haya llegado a haber aproximación alguna entre los partidos. Sin embargo, con la ley aprobada, el parlamentario popular ha agradecido la actitud de todos los grupos que han tenido claro que «la sanidad no puede ser una cuestión partidista» y, ha destacado, «el talante dialogante y búsqueda de acuerdos», del procurador socialista, Jesús Puente, con el que trabajó en comisión. El resultado, ha señalado, es que «vamos a conseguir un mayor nivel asistencial», ya que permite que «cada ciudadano, viva donde viva tenga garantizada la asistencia sanitaria». Eso se conseguirá, según ha apuntado, con «incentivos económico, profesionales, formativos y de conciliación» para médicos y enfermeras. Desde Vox, Rebeca Arroyo se ha referido al «gran día para la sanidad de Castilla y León» al aprobarse una ley que le llevó a preguntarse «¿dónde está aquí la pinza?», en alusión a quienes acusan a su partido de hacer pinza con el PP o con el PSOE. «No existe cuando las propuestas son buenas para los ciudadanos y entonces no hay problema para sacarlas adelante», ha añadido y ha destacado la «voluntad inimaginable para negociar por parte de todos los grupos políticos». Algo que ha sido posible para acabar con «el gravísimo problema de la falta de profesionales sanitarios». «Esperamos que con esta ley ni un solo ciudadano, hasta el que vive en lo más recóndito de la región, se quede sin médico o enfermera», concluyó. Los parlamentarios de Soria ¡Ya! y de la Unión del Pueblo Leonés, Juan Antonio Palomar y Alicia Gallego , respectivamente, han lamentado los problemas que en sus respectivos territorios existen para contar con suficientes profesionales sanitarios que mantengan abiertos y que se haya esperado «hasta el último pleno para aprovecharlo para la campaña», ha afeado la leonesa. El procurador de Por Ávila, Pedro Pascual -médico de profesión-, que también ha criticado no fuese posible aprobar el deseado pacto por la sanidad, defendió tres enmiendas, una de ellas la denominada «romántica» para permitir que los sanitarios que sean pareja tengan ventajas para trabajar en consultorios próximos. El socialista Jesús Puente -se aprobaron en ponencia todos las las enmiendas del grupo, de forma que no llegó ninguna viva al pleno- ha argumentado el sí de su grupo en que la iniciativa fue mejorando a lo largo de su tramitación. De hecho, ha recordado que el borrador inicial «no nos daba buena espina porque se culpaba al PSOE de la falta de sanitarios, pero en su redacción final se aclaró que es un problema mundial, con ese desierto médico». Ha lamentado, no obstante, que «hemos tardado mucho en aprobarla» y advirtió de que ahora hay que desarrollarla. La popular Paloma Vallejo cerró el debate agradeciendo «la buena sintonía de las sesiones de la ponencia en la que se ha priorizado el interés de los pacientes y de los profesionales sanitarios».