Mucho cuidado: sacar dinero del banco antes de una herencia puede traer problemas con Hacienda
La muerte es inevitable y todos en algún punto de nuestra vida nos hemos tenido que enfrentar al fallecimiento de un familiar o ser querido. Este momento suele venir acompañado de una herencia en la que estas personas dejan parte de su patrimonio a sus más allegados.
No obstante, aceptar este conjunto de bienes, derechos y obligaciones supone pagar una serie de impuestos como el Impuesto de Sucesiones. Este está destinado a gravar el aumento en el patrimonio de un contribuyente cuando adquiere una vivienda, joyas, vehículos u otros bienes. Concretamente, grava el patrimonio neto del fallecido, es decir, los bienes que poseía menos las deudas.
Este impuesto es de gestión autonómica, por lo que en función de la comunidad en la que resida el contribuyente tendrá que pagar más o menos importe. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid el tipo de gravamen varía entre el 7,65% y el 34% en función del dinero que se reciba de una herencia, tal y como explican desde TaxScouts.
Ante este escenario, muchos familiares deciden sacar dinero de la cuenta de su familiar antes de que fallezca para pagar menos. Pero, ¿esto es así? ¿Es legal hacer eso?
"La respuesta es no", afirma con rotundidad el abogado y economista David Jiménez en su cuenta de Instagram. Además, esta práctica puede traer problemas con Hacienda.
La normativa presume que "todo el dinero que hubiera en la cuenta del fallecido de un año para atrás forma parte de la herencia y, por tanto, tributará el Impuesto de Sucesiones".
Concretamente, la Agencia Tributaria entiende que la retirada de fondos de una cuenta poco antes del fallecimiento constituye una aceptación tácita de la herencia. Esta interpretación se apoya en el artículo 11.1.a) de la Ley del Impuesto de Sucesiones, que incluye en el caudal hereditario los bienes que hayan pertenecido al causante durante el año previo a su muerte.
Esto será así a no ser que se demuestre que el dinero realmente se gastó —que haya facturas, movimientos bancarios, justificantes, etc.— y no se transfirió con la finalidad de evitar impuestos.
Por eso, Jiménez alerta a aquellos familiares que tengan esta idea: "Mucho cuidado con la práctica de vaciar las cuentas para no tributar porque luego tenemos sorpresas con Hacienda".
Ignorar la obligación tributar dentro del Impuesto de Sucesiones o retrasar la declaración puede resultar en grandes recargos o fuertes sanciones que aumentan considerablemente la factura fiscal.
