Добавить новость
smi24.net
World News
Декабрь
2025

Maldita Nerea confirma su conexión con el público en el Movistar Arena

0

El 16 de diciembre, el Movistar Arena comenzó a llenarse despacio, casi sin darse cuenta, como ocurre con las cosas importantes. A las puertas del recinto, las colas avanzaban con calma, en un ambiente sorprendentemente tranquilo y ordenado. No había nervios ni prisas, solo conversación, sonrisas y esa complicidad silenciosa que se reconoce entre quienes saben que están a punto de compartir algo especial. Había público de todas las edades, hombres y mujeres por igual, parejas jóvenes, grupos de amigos, padres e hijos. Muchos repetían experiencia; otros, no pocos, estaban allí por primera vez para ver a Maldita Nerea en directo.

Dentro, a medida que el aforo se iba completando, el ambiente crecía poco a poco. No era una expectación ruidosa, sino una energía contenida, una sensación de encuentro más que de espectáculo. Cuando las luces se apagaron, el Movistar Arena ya estaba completamente entregado. Y entonces, sin rodeos ni artificios, comenzó el concierto. La noche arrancó con “Nunca estarás sola”, una elección cargada de significado. Desde el primer verso, el público respondió cantando, como si esa promesa compartida fuera también un pacto tácito entre todos los presentes. Sin pausa, casi enlazada, llegó “¿No podíamos ser agua?”, y ahí el Arena terminó de explotar. La ovación fue cerrada, larga, sincera. Jorge Ruiz apareció sonriente, agradecido, acompañado de una banda que sonaba compacta y segura, mientras miles de voces se unían a la suya en un mismo pulso.

Desde ese momento, las canciones comenzaron a sucederse una tras otra con naturalidad, sin largos discursos ni interrupciones innecesarias. “Cosas que suenan a…”, “Cuando todas las historias se acaban”, “Extraordinario”, “Dos besos después”… El concierto avanzaba como un relato continuo, con un ritmo pensado para que el público no dejara de cantar en ningún momento. En una de las primeras pausas breves, Jorge explicó con claridad su intención: quería que aquel fuera un concierto en el que se cantaran todas las canciones, sin grandes efectos ni artificios, dejando que la música y las palabras hicieran su trabajo. Y el público entendió el mensaje al instante.

El setlist fue un recorrido amplio y generoso por la discografía de Maldita Nerea, mezclando canciones recientes con otras que llevan años acompañando a sus seguidores. En un momento especialmente honesto, Jorge compartió una reflexión con el público: confesó que había dudado en incluir algunas canciones por miedo a que no todo el mundo las conociera. Había mucha gente nueva, personas que veían al cantante murciano por primera vez en directo. Entre esas canciones estaban “Por eso”, del disco "El secreto de las tortugas" (2007), y “Madre”, una de las menos conocidas de su último trabajo, publicado en 2023.

Sin embargo, en cuanto sonaron los primeros acordes, cualquier duda se disipó. El público las cantó con fuerza, con convicción, demostrando que el vínculo con Maldita Nerea va más allá de los grandes éxitos. Fue una prueba clara de fidelidad y de escucha real. “Nosotros tenemos algo peculiar”, dijo entonces Jorge, “y es que escribimos canciones que no todo el mundo entiende, y por eso no tenemos grandes números”. Lejos de sonar a justificación, la frase fue recibida como una declaración de identidad compartida.

A lo largo del concierto hubo varios momentos culminantes que elevaron la emoción colectiva. “Bailarina”, inevitablemente ligada al recuerdo de la Vuelta Ciclista de 2017, fue uno de ellos: el Arena se puso en pie, cantando como si la canción formara parte de una memoria común. También brillaron con fuerza “Perdona si te llamo amor”, “Tu mirada me hace grande” y “En el mundo genial de las cosas que dices”, coreadas con una intensidad que convertía un recinto de miles de personas en un espacio íntimo. Pero si algo marcó la noche fue la relación constante de Jorge con su público. No hablaba desde arriba, hablaba de tú a tú. Saludaba a la pista, a las gradas, a cada rincón del Movistar Arena, preguntaba quién asistía por primera vez y explicaba, con complicidad, que las pequeñas tortugas -como llama a sus seguidores- tienen rituales propios. Uno de los más significativos llegó con “No pide tanto, idiota”, una canción de 2014 que se convirtió en un momento simbólico.

Antes de interpretarla, Jorge reflexionó sobre el tópico de que los hombres no saben expresar sus sentimientos. Invitó primero a ellos a cantar el estribillo, como muestra de que sí saben hacerlo. Después fue el turno de las mujeres. El resultado fue un estadio entero cantando desde la emoción, rompiendo clichés y creando un espacio en el que todos, gracias a las palabras del cantante, se reconocieron capaces de expresar lo que sienten sin etiquetas. Otro de los instantes más impactantes llegó cuando Jorge pidió silencio. “¿Alguna vez habéis escuchado el Movistar Arena sin ruido?”, preguntó. Poco a poco, miles de personas guardaron silencio absoluto. Ni aplausos, ni voces, ni murmullos. Un recinto lleno, completamente callado.

Fue un momento breve, pero profundamente sobrecogedor, que invitó a los asistentes a detenerse y ser conscientes de lo que estaban viviendo allí, juntos. El concierto avanzó hacia su final entre canciones como “Estabas conmigo”, “Me pesan las alas”, “Siempre estaré ahí”, “La misma sed” o “Un planeta llamado nosotros”, todas recibidas como piezas de una historia compartida. Antes de marcharse, Jorge agradeció uno por uno a los miembros del equipo de Maldita Nerea su trabajo y esfuerzo. Las luces se apagaron, la banda desapareció del escenario y el público respondió al unísono, pidiendo que volvieran.

Y volvieron. Primero con “Hecho con tus sueños”, la canción navideña de 2012 vinculada al anuncio de Suchard y a la recaudación solidaria para el Banco de Alimentos, que llenó el Arena de un espíritu cálido y colectivo. Y, finalmente, como todo el mundo reclamaba, llegó “El secreto de las tortugas”. El Movistar Arena se vino abajo: saltos, gritos, abrazos, bailes. Un cierre desbordante que removió a todo el mundo. Así terminó un concierto sin artificios, pero lleno de verdad. Una noche que confirmó que Maldita Nerea no necesita grandes números para crear momentos inmensos. Solo canciones, palabras honestas y un público dispuesto a cantar cada una de ellas como si formara parte de su propia historia.















Музыкальные новости






















СМИ24.net — правдивые новости, непрерывно 24/7 на русском языке с ежеминутным обновлением *