Un actor de Hollywood inspiró el rostro de la escultura de Blas de Lezo
- La iniciativa que lo puso todo en marcha
- El concurso que decidió al escultor
- Un libro revela toda la historia del monumento
- Rigor histórico al detalle: armas, ropa y prótesis
- Más anécdotas del libro: el origen de todo
La iniciativa que lo puso todo en marcha
La iniciativa del monumento la lanzó Íñigo Paredes, quien creó una asociación para recaudar fondos, aunar apoyos y elegir un diseño. La campaña de micro-mecenazgo fue un éxito, y se organizó un concurso para adjudicar la obra a un escultor, quien modelaría la obra inspirada en un boceto del pintor Augusto Ferrer-Dalmau.
El concurso que decidió al escultor
Ganó el escultor Salvador Amaya, quien modeló en arcilla la figura del militar que defendió Cartagena de Indias frente al ataque británico de 1741, y después la fundió en bronce.
Desde 2014 madrileños y turistas pueden ver en los Jardines del Descubrimiento, de la Plaza de Colón, la estatua de Blas de Lezo, que se ha convertido ya en una imagen icónica del marino natural de Pasajes.
Amaya contó a Confidencial Digital, antes de la inauguración, algunos secretos de la obra.
Un libro revela toda la historia del monumento
Toda la historia del concurso, del proceso artístico y de la instalación de la obra se ha convertido ahora en un libro: ‘Blas de Lezo. Monumento a un héroe’ (Editorial Chocolate). Lo ha escrito Amanda González, mujer de Salvador Amaya y que forma equipo profesional con él en su trabajo como escultor.
El Chivato pudo escuchar algunas anécdotas interesantes que Amanda González contó en la presentación del libro. Una de las más curiosas fue cómo modeló Amaya el rostro del marino vasco. El escultor y Amanda González comprobaron que no había retratos contemporáneos de Blas de Lezo, sólo cuadros muy posteriores.
Rigor histórico al detalle: armas, ropa y prótesis
Consultaron con historiadores y expertos, que les asesoraron para diseñar la figura con todo el rigor histórico: desde la espada y la ropa, hasta cómo pudo ser la próstesis que llevaba en la pierna que le amputaron y la del brazo derecho que también perdió.
Trabajaron un modelo real para modelar las posturas y formas físicas. Pero para el rostro, Salvador Amaya le pidió a Amanda González que le imprimiera fotos de un actor famoso: Matthew McConaughey.
Amaya trabajó sobre el rostro del actor de películas como ‘Interstellar’ y le dio su propia interpretación: labios apretados, pómulos marcados… la imagen de un estratega sereno pero preocupado que ve llegar una flota enorme de barcos británicos y tiene que defender la plaza con tropas inferiores en número.
Más anécdotas del libro: el origen de todo
En el libro Amanda González cuenta otros muchos detalles, como que su madre fue el origen de todo.
Le llamó un día porque había visto en televisión que una asociación buscaba levantar un monumento a Blas de Lezo, y quizás le podría interesar a Salvador.
También relata cuál fue la música que más sonó en el taller las semanas de trabajo contrarreloj: la banda sonora de ‘Master & Commander’, el clásico del cine histórico naval.
El libro relata un momento crítico. Cuando Amaya estaba trabajando en el boceto en barro que presentó al concurso, Amanda González le escuchó gritar que fuera corriendo al taller. Ella llegó justo para sostener en sus brazos la figura que se derrumbaba. La estructura que sostenía la estatua se había quebrado por los tobillos, pero pudieron repararla.
