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Декабрь
2025

La regulación, clave en la innovación de las empresas en Europa

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La digitalización, la inteligencia artificial y la transición energética están redefiniendo las reglas del juego en la mayoría de las industrias, planteando un desafío crucial: cómo equilibrar la regulación para proteger al consumidor sin frenar el progreso.

En un debate organizado por La Razón, expertos de Philip Morris, Iberdrola y Renault Group analizaron el papel decisivo que desempeña la normativa en sus respectivos sectores, coincidiendo en que una regulación ágil, flexible y basada en la evidencia es fundamental para impulsar la innovación responsable y mantener la competitividad de España. El encuentro, titulado «Regulación e innovación, equilibrio entre protección y progreso», ha puesto de manifiesto cómo industrias tan dispares como la del tabaco, la energética y la automovilística se enfrentan a retos similares ante un marco normativo que, en ocasiones, no avanza al mismo ritmo que sus industrias.

Carlos Almaraz, Manager Regulatory Affairs de Philip Morris España, destacó la compleja relación entre ambos conceptos en un mundo de cambios acelerados. «Es obvio que tiene un impacto muy grande una sobre la otra y que además se ha complejizado esa relación en el mundo actual que vivimos, en el que la tecnología, los avances, la información va tan deprisa», afirmó. En un sector «hiperregulado» como el del tabaco, la innovación se ha vuelto esencial. Almaraz señaló la fuerte inversión de su compañía, que desde 2008 ha destinado más de 14.000 millones de dólares en I+D, incorporando a más de 1.400 científicos. Sin embargo, advirtió que este esfuerzo puede ser en vano si la regulación no acompaña. «Vemos que la regulación no siempre reconoce ni diferencia los nuevos productos alternativos para el fumador adulto, esos nuevos productos basados en ciencia y en tecnología, que además son productos sin humo», lamentó, subrayando que esta falta de diferenciación «claramente puede ser un freno muy importante a la innovación».

Un mundo de oportunidades

Por su parte, Gregorio Relaño, director de planificación y regulación de i-DE (Grupo Iberdrola), describió la transición energética como «un mundo de oportunidades» que requiere una regulación a la altura del desafío. Iberdrola destina cerca de 400 millones de euros anuales a I+D. Relaño enfatizó que la regulación es crítica para guiar el camino porque «es la que nos tiene que marcar las prioridades, nos tiene que decir por dónde vamos», explicó. Ante la incertidumbre del futuro, demandó un marco normativo flexible que dé cabida a «soluciones que todavía no conocemos». Para Relaño, el primer paso es crear un entorno atractivo para la inversión, ya que «España se juega perder o no el tren de la electrificación». Advirtió que si el marco no es competitivo, «tanto el talento, el talento crítico en innovación y en todo, como capitales, etcétera, pues se irán a otros países».

José Antonio León Capitán, director de Comunicación de Renault Group España, se sumó al debate para completar la visión de una industria en plena transformación. Los tres ponentes coincidieron en la necesidad de un diálogo constante entre reguladores, empresas y sociedad para construir un futuro donde la innovación y la protección avancen de la mano, asegurando el progreso económico y social. Además, se debatió sobre si los sectores industriales de Europa se enfrentan a un obstáculo añadido: una avalancha regulatoria que, según denuncian, es a menudo «desordenada» y «excesiva».

Con entre ocho y diez nuevas normativas cada año, los fabricantes europeos de coches están invirtiendo cifras astronómicas para adaptarse. José Antonio León Capitán asegura que, en Europa, en torno a 250.000 millones de euros están invirtiendo todos los fabricantes para «poder adaptarnos a estas normativas de evolución de emisiones; en España en torno a 20.000 millones». Esta inversión forzada, explica, tiene consecuencias directas, puesto que «entorno a un 20, 25% de la inversión en I+D de nuestras fábricas se dedica a cumplir esta regulación».

El impacto final recae sobre el bolsillo del ciudadano. El resultado es un encarecimiento de los vehículos, provocando una caída del mercado europeo y, consecuentemente, de la producción en las fábricas del continente. «Hay una doble afectación al cliente que no puede comprar el coche porque mientras el precio de los coches va aumentando, la capacidad adquisitiva de los ciudadanos va decreciendo», por lo que pide una regulación «mucho más ordenada, acomodada y pausada».

La necesidad de un marco jurídico claro, pero también ágil y con visión de futuro, es un clamor compartido. Carlos Almaraz coincide en la importancia de una regulación «sostenible». «Que no se quede obsoleta a los pocos años de haberse aprobado, y eso es un reto para el regulador», afirma. Defiende que la normativa debe existir para proteger a los consumidores, pero debe ser lo suficientemente flexible para adaptarse a un mercado en plena transformación. «La regulación tiene que existir porque todos queremos estar en un entorno donde las reglas del juego son claras y están bien definidas», añade.

No toda la regulación pasada ha sido negativa. Gregorio Relaño aporta una nota de optimismo al recordar el éxito del marco anterior en España. «Las redes eléctricas en España son muy competitivas y son de las mejores del mundo», señala. Compara la fiabilidad de la red española, donde las interrupciones se miden en minutos, con la de Estados Unidos o Brasil, donde se habla de horas. «La regulación pasada nos ha permitido tener redes eléctricas fiables, confiables y además muy digitales», reconoce.

Una regulación inteligente

Sin embargo, el futuro presenta retos monumentales que exigen un cambio de paradigma. La transición energética requiere una inversión masiva en redes. «Sin redes no hay transición energética», sentencia Relaño. El problema, advierte, ya es una realidad palpable. «Las redes están bloqueando la electrificación de nuestros clientes». Ante la inminente publicación de un nuevo marco regulatorio para el periodo 2026-2031, la incertidumbre es máxima. «El reto ahora es ver si la regulación responde a las necesidades del sector», explica, insistiendo en que el nuevo marco debe ser «suficientemente atractivo para que dupliquemos las inversiones en redes», no solo para las empresas, sino en comparación con otros países europeos.

La experiencia internacional ofrece lecciones valiosas sobre los efectos de una regulación bien o mal enfocada. Carlos Almaraz expone casos de éxito en su sector, como Japón o Suecia, donde una regulación diferenciada para los nuevos productos sin humo ha logrado reducciones drásticas en las tasas de tabaquismo. En el lado opuesto, cita a Francia, cuyo «marco regulatorio y fiscal asfixiante» ha disparado el mercado ilícito hasta el 40%. «Viendo esas experiencias prácticas, que son las que nos deben guiar, uno tiene que tenerlo en cuenta a la hora de regular», argumenta.

Desde el sector energético, Gregorio Relaño puso como ejemplo el contraste entre España y el Reino Unido, donde las inversiones van a ser mayores porque el marco regulatorio británico es de bajo riesgo y una rentabilidad muy atractiva. Por su parte, José Antonio León Capitán abordó cómo la regulación ha generado oportunidades para España. «Tenemos un centro de I+D+i en Valladolid, con 700 ingenieros del Grupo Renault que están trabajando para desarrollar a nivel mundial ayudas a la conducción y software», explicó. Esta «necesidad» regulatoria ha convertido a España en «un hub tecnológico muy importante».

La necesidad de una regulación que fomente la innovación en lugar de coartarla es un clamor compartido. Carlos Almaraz, de Philip Morris, aboga por un marco que actúe como catalizador. «Tenemos un derecho y un deber de innovar, de mejorar nuestros productos, nuestros servicios. Ya no es solo una necesidad, es que es un derecho», declara. Critica la posibilidad de una regulación anclada en el pasado o guiada por la ideología, insistiendo en que el debate no es ideológico, sino tecnológico y pragmático. «Aquí la regulación es el papel que tiene: si tú la potencias y la aceleras y la incentivas, o eres un lastre. Y esperamos que no sea este último caso», reflexiona.

La regulación que viene

Ante la inminente llegada de nuevas normativas, la incertidumbre se mezcla con la esperanza. Preguntados sobre si la futura regulación cumplirá con los adjetivos de ágil, sostenible y flexible que ellos mismos han demandado, los expertos se muestran cautos pero firmes en sus peticiones. «Del anuncio de esta semana, destacamos especialmente el énfasis en la necesidad de acelerar la adopción de vehículos eléctricos, tanto mediante la introducción de una categoría de pequeños vehículos cero emisiones como a través de una iniciativa europea para la descarbonización de las flotas», insiste José Antonio León Capitán. Por su parte, Gregorio Relaño expresa un deseo fundado en la lógica económica y estratégica. «Quiero creer que el nuevo marco regulatorio va a estar alineado con la ambición del país», manifiesta, esperando que se habiliten las inversiones necesarias para que España no solo no pierda el tren de la electrificación, sino que «juegue un papel de liderazgo como le corresponde». Finalmente, Carlos Almaraz hacer una petición clara a los legisladores: «Esperamos que los reguladores, tanto a nivel nacional como a nivel europeo, vean lo que está pasando en otras áreas del mundo y adopten una regulación innovadora, progresista en el sentido de proyección al futuro, y no se queden en esa regulación del tabaco del siglo pasado».















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