La nueva pesadilla del alquiler: la competencia entre inquilinos en la periferia más económica duplica a la de las propias capitales
La consecuencia más visible del encarecimiento desbocado de la vivienda en las grandes ciudades es el desplazamiento de miles de inquilinos hacia municipios periféricos. Este fenómeno ha generado un preocupante efecto dominó: la presión del alquiler que antes se concentraba en las capitales se extiende ahora a su entorno, elevando de forma notable la competencia por cada vivienda disponible, en algunos casos duplicando los niveles registrados en los propios núcleos urbanos.
Un análisis de Idealista que compara la intensidad de la demanda de alquiler en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla con la de sus respectivos cinturones metropolitanos, confirma esta tendencia. Salvo en las zonas tradicionalmente más exclusivas y con precios más elevados, la mayoría de municipios periféricos soportan hoy una mayor presión que sus capitales de referencia.
Madrid: el sur y el este concentran la mayor tensión
En la Comunidad de Madrid, la capital ya presenta un escenario de fuerte competencia, pero algunos municipios del sur duplican esa presión. Localidades como Leganés y Móstoles superan en más de un 200% el nivel de competencia de Madrid ciudad. A ellas se suman Alcorcón, Getafe, Pinto, Valdemoro o incluso Aranjuez, donde el interés por cada vivienda en alquiler también es superior al registrado en Madrid capital.
Del mismo modo, la tensión se desplaza también por el este de la Comunidad, alcanzando al Corredor del Henares, donde municipios como Torrejón de Ardoz o Alcalá de Henares también se sitúan el 100% respecto a la capital. Por el contrario, el oeste de Madrid registra unos niveles de competencia más bajos que la capital, como es el caso de Boadilla del Monte (un 58% más bajo que Madrid), Pozuelo de Alarcón (-55%), Las Rozas (-28%) o Majadahonda (-18%).
Barcelona: máxima presión en los municipios más asequibles
El área metropolitana de Barcelona reproduce un patrón similar. Los municipios con alquileres más accesibles y bien conectados concentran la mayor presión de la demanda. En el entorno del Baix Llobregat, Cornellà registra una competencia un 173% superior a la de Barcelona ciudad, mientras que L’Hospitalet, Sant Boi y Sant Feliu de Llobregat superan el 140%.
Al norte de la capital catalana, localidades como Terrassa, Sabadell, Montcada i Reixac o Santa Coloma de Gramenet también duplican los niveles de competencia de la ciudad. En contraste, los municipios con rentas más altas y carácter residencial exclusivo -como Sant Cugat del Vallès, Sitges o Castelldefels- muestran una presión claramente menor que la capital.
Valencia: la demanda se desplaza al interior
La ciudad de Valencia tiene una presión sobre los alquileres significativamente más baja que los municipios del interior de la provincia, tanto en comparación con los municipios más cercanos a la ciudad como más alejados de ella. Localidades cercanas como Torrent, Picassent o Alfafar soportan una competencia hasta un 75% mayor, una tendencia que se repite en zonas más alejadas como Requena, Buñol, Alzira o Xàtiva.
La excepción se encuentra en la franja costera, donde municipios como Oliva, Cullera o Puçol registran una demanda más contenida que la ciudad de Valencia, en parte por la estacionalidad y el peso de la vivienda vacacional.
Sevilla: una presión más contenida fuera de la capital
El caso sevillano presenta un comportamiento diferente. La mayoría de los municipios de la provincia mantienen niveles de competencia inferiores a los de la capital, especialmente en localidades como Carmona, Écija, Osuna o Morón de la Frontera. No obstante, algunos municipios cercanos sí muestran una presión significativamente mayor: La Algaba, Camas, San Juan de Aznalfarache o Los Palacios y Villafranca superan en más de un 75% la competencia de Sevilla ciudad.
