Ya es definitivo, tras el Real Madrid -Sevilla, se va del club
Una de las frases que más se repite en los despachos del Real Madrid cuando un futbolista joven desaparece del mapa es la de “necesita minutos”. No suele ser una sentencia definitiva, sino un diagnóstico. En ese punto se encuentra Endrick, cuya salida del club blanco este invierno es inminente para jugar en el Olympique de Lyon, en una operación concebida como un paréntesis y no como una ruptura.
La situación de Endrick no es nueva. Desde la llegada de Xabi Alonso al banquillo, el delantero ha dejado de entrar en los planes del primer equipo: el técnico no cuenta con él ahora mismo. En un equipo sometido a una exigencia constante, con la presión de competir por todo y con una plantilla plagada de atacantes consolidados, el margen para la paciencia se reduce al mínimo.
Objetivo: más minutos
El objetivo de la salida es claro y compartido por todas las partes. El Real Madrid quiere que Endrick juegue, que sume minutos reales, que vuelva a sentirse futbolista cada semana y no una promesa aparcada en el banquillo o en la grada. El Lyon aparece como un destino idóneo para ese crecimiento, lejos del foco permanente del Bernabéu pero en una liga competitiva, con tradición en el desarrollo de jóvenes talentos.
El propio jugador dejó entrever ese sentimiento tras el último partido de Copa del Rey frente al Talavera. Después de aquel encuentro, Endrick publicó un mensaje en redes sociales que sonó a despedida: «¡Gracias por todo, Dios!». No hubo más explicaciones ni referencias directas, pero en un contexto tan delicado, las palabras resonaron con fuerza. En el fútbol moderno, los silencios y los mensajes breves suelen decir más que cualquier comunicado oficial.
Los números ayudan a entender la decisión. La participación de Endrick esta temporada ha sido mínima. Solo ha jugado tres partidos en lo que va de curso, repartidos entre Liga, Champions y Copa del Rey. En el campeonato liguero debutó en la jornada 11, frente al Valencia, con apenas 11 minutos sobre el césped. Fue una aparición casi testimonial, sin continuidad ni posibilidad de asentarse.
Jugador infrautilizado
En la Liga de Campeones, su estreno llegó ante el Manchester City, de nuevo con solo 11 minutos disputados. Un escenario imponente, pero un tiempo insuficiente para evaluar rendimiento o generar confianza. El único encuentro en el que tuvo verdadero protagonismo fue en la Copa del Rey, cuando Xabi Alonso le dio la oportunidad de salir como titular ante el Talavera. Allí, Endrick disputó 77 minutos antes de ser sustituido, en lo que fue su actuación más extensa desde que llegó al club.
Ese partido, sin embargo, no cambió su panorama inmediato. Conviene recordar el contexto de su llegada. Endrick aterrizó en el Real Madrid en 2024 procedente del Palmeiras, envuelto en una expectación enorme. Su nombre llevaba tiempo instalado en el imaginario del fútbol europeo como el de un delantero generacional, llamado a marcar una época. Pero la adaptación no ha sido sencilla. Su rendimiento ha sido irregular y no ha alcanzado, al menos por ahora, las altas expectativas que acompañaron su fichaje.
No cuenta para Xabi Alonso
El cambio de ciclo en el banquillo tampoco le favoreció. Con la llegada de Xabi Alonso, su presencia en el campo desapareció casi por completo. No hubo un proceso gradual, sino un corte claro, fruto de una idea de equipo y de unas prioridades inmediatas. Dentro del club se considera necesaria esta salida. El entorno entiende que es vital que el brasileño recupere su mejor versión lejos de España, sin la presión diaria de justificar su talento en cada entrenamiento. La idea es que esta etapa fuera del Real Madrid le permita madurar, competir y volver con más fuerza cuando el contexto sea distinto.
Por eso se insiste en el carácter temporal de la operación. Simplemente se asume que ese camino no pasa, ahora mismo, por el Bernabéu. A veces, para avanzar, el fútbol exige dar un paso atrás. En el caso de Endrick, ese paso conduce a Lyon, con la esperanza de que el regreso encuentre al jugador que todos esperaban ver.
