Las
discusiones forman parte de la
convivencia. Aparecen cuando menos se esperan y, en muchas ocasiones,
escalan más por la forma en la que reaccionamos que por el motivo que las origina. Perder los papeles suele ser fácil; mantener la calma, no tanto. Sin embargo,
saber gestionar esos momentos puede marcar la diferencia entre un desacuerdo puntual y un conflicto que deja huella.
Seguir leyendo...