Existe ya el dicho de que las redes sociales las carga el diablo, y lo sucedido con el
ciclista Kiko Galván (28 años) es una buena muestra de ello. El
ciclista barcelonés de Llicà d'Amunt tenía la costumbre, como muchos otros en el pelotón, de grabarse entrenando en la carretera realizando alguna que otra maniobra que no era del todo correcta, pero ninguna generó tanta polémica como el que se le veía saltando los topes de plástico ubicados en el centro de la calzada e invadiendo el carril contrario.
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