Mientras el
‘Caso Negreira’ sigue su curso judicial, los presidentes del
FC Barcelona que han declarado ante el Tribunal, como investigados o como testigos, han defendido la legalidad del asesoramiento arbitral contratado por el club en el periodo comprendido entre
2001 y
2018 por un valor de 8,4 millones de euros, negando tajantemente cualquier intento de influir en las decisiones deportivas de los árbitros. Antes de que se dicte sentencia, se disputan ‘partidos’ paralelos: hay una poderosa corriente de opinión interesada en deslegitimar la mejor época en la historia de un equipo de fútbol, abundante en títulos y trofeos, pero aun así mucho más fructífera incluso en los elogios que mereció su nivel de juego por parte de los observadores externos. El mensaje sobre la influencia arbitral pretende jugar ahora con efectos retroactivos en contra de aquellos méritos, además con el añadido implícito de la intención.
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