Un 2025 complicado para el ferrocarril... y un 2026 que no será más fácil
El ferrocarril vive instalado en la dicotomía de batir año tras año el número de viajeros que lo utilizan tras la liberalización de la alta velocidad en 2021 y el incremento de las incidencias en el servicio. En realidad, lo uno es consecuencia en parte de lo otro dado que, a más trenes en circulación, más posibilidades existen de que se produzcan problemas.
Pero el incremento del número de circulaciones no explica por sí solo el aumento de los problemas que, en el caso de los servicios de alta velocidad, se comenzó a notar de forma significativa en la primavera de 2024, con la puesta en servicio de los trenes Avril de Renfe, y se ha prolongado este año con especial incidencia en la línea entre Madrid y Sevilla. El corredor más antiguo, en servicio desde 1992, está siendo sometido a una profunda renovación en el que se han invertido 700 millones de euros que no ha evitado problemas como el registrado en mayo, cuando la falta de tensión en una catenaria, combinada con el robo de cobre en algunos puntos de la línea a su paso por Toledo, provocó el colapso de la línea y afectó a más de 16.000 pasajeros.
El intenso ritmo inversor de los últimos años debido a los recortes presupuestarios de los gobiernos del Partido Popular es, según el ministro de Transportes, Óscar Puente, uno de los principales responsables de las incidencias que está soportando la red, que lo cierto es que también lleva ya siete años bajo gestión socialista.
Puente, además, ya ha anticipado que si el año que está a punto de acabar y el pasado han sido difíciles para el ferrocarril, los que vienen no lo serán menos.
Dos factores aventuran más problemas en los servicios: la cargada planificación de obras que Adif se trae entre manos y, paradójicamente, la entrada en servicio del nuevo material rodante de Renfe.
A partir del año que viene, los núcleos de Cercanías de Madrid y Cataluña, los que más tráfico tienen y más incidencias soportan, irán incorporando a sus flotas nuevos trenes a razón de dos por semana de los fabricados por Stadler y Alstom. La llegada de este material rodante renovado debería mejorar la fiabilidad de la flota. Sin embargo, como explicó Puente en una comparecencia parlamentaria, los nuevos trenes tienen una curva con muchas incidencias cuando empieza a operar. Pecados de juventud, como los calificó el ministro, que ha anticipado a este respecto que en los dos próximos años se producirán más incidencias en la red ferroviaria por este motivo.
La operadora pública espera reducir de cara al futuro las incidencias de su flota con el plan para renovar sus instalaciones de mantenimiento en el que prevé invertir hasta 1.000 millones de euros en los próximos cinco años.
Adif también está realizando pruebas para automatizar las tareas de inspección ferroviaria mediante estaciones remotas de despegue, aterrizaje y recarga de drones. Con ello, pretende reforzar el mantenimiento preventivo de sus instalaciones.
El calendario de actuaciones planificado por el gestor de la infraestructura ferroviaria también aventura nuevas complicaciones en Cercanías. En Madrid, se prevén cortes en Semana Santa, el puente de mayo y verano, mientras que la renovación de los desvíos hacia el túnel de Recoletos obligará a cerrarlo 40 días en verano, desviando los trenes al túnel de Sol.
En el otro gran núcleo de Cercanías, Cataluña, también habrá varios cortes de líneas ahora en servicio que incluyen uno de 16 meses entre Parets y La Garriga para la duplicación de la vía.
En alta velocidad, Adif aún tiene pendiente rematar los trabajos de actualización de la línea entre Madrid y Andalucía. A ellos se sumarán a finales de año los de renovación de la principal línea de la red, la que conecta la capital con Barcelona y la frontera francesa. Estas obras incluirán intervenciones complejas como la sustitución de las traviesas por la aerotraviesa con la que se quieren alcanzar los 350 kilómetros por hora en el tramo Atocha–Calatayud o la limitación de velocidad a 80 kilómetros por hora en el viaducto de Río Blanco (km 156,5), medida que obligará a circular en vía única durante seis fines de semana. r el faraónico plan de inversiones de casi 13.000 millones de euros proyectado por el gestor aeroportuario para el periodo 2027-2031.
El sector aéreo también ha vivido un año de tensiones entre las aerolíneas y el Gobierno. Las compañías mantienen la presión sobre el Ejecutivo por los retrasos en el cobro de las subvenciones de los billetes a los residentes en las islas que adelantan. La deuda, según sus estimaciones, alcanza los 600 millones. Además, rechazan el plan de Aena de incrementar las tarifas que les cobra el gestor por usar los aeropuertos para sufragar el faraónico plan de inversiones de casi 13.000 millones de euros proyectado por la compañía de Maurici Lucena para el periodo 2027-2031 para incrementar y mejorar la capacidad de la red, 11.000 de los cuales proceden de estos peajes.
