El freno del Gobierno a la cogeneración pone en riesgo la carrera por los centros de datos
La expansión de los centros de datos ha abierto una grieta cada vez más visible entre las necesidades reales del sistema energético y la política que lo gobierna. Un nuevo informe internacional vuelve a poner el foco en esa brecha y señala a la cogeneración como una solución inmediata y probada para sostener el crecimiento de la infraestructura digital. Sin embargo, en España esa vía permanece bloqueada por la inacción del Gobierno, que mantiene paralizado el marco regulatorio del sector y frena un impulso clave para atraer inversiones ligadas a la inteligencia artificial.
El estudio, elaborado por la Cogen World Coalition (CWC), alerta de que el despliegue acelerado de centros de datos está llevando a las redes eléctricas a un «punto crítico» en numerosos países avanzados. El documento subraya que la demanda energética asociada a la IA crece a un ritmo muy superior al de las infraestructuras de red y advierte de que, sin soluciones de generación firme y eficiente, «los cuellos de botella se multiplicarán». Frente a ese diagnóstico, la cogeneración aparece como una tecnología madura capaz de aportar estabilidad, flexibilidad y seguridad de suministro. En España, sin embargo, el Ejecutivo sigue retrasando las decisiones necesarias para que ese potencial se materialice.
«La computación impulsada por IA está estresando los sistemas eléctricos mucho más rápido de lo previsto», señala el informe, que insiste en que la cogeneración debería considerarse una herramienta estratégica para el ecosistema digital. No se trata de una tecnología experimental ni marginal, sino de una solución ampliamente implantada en entornos industriales avanzados. Aun así, el Gobierno español mantiene una regulación obsoleta, con subastas pendientes que mantienen 1.300 millones de euros de inversión paralizados y un marco inversor caducado que ha provocado el desplome de la producción de cogeneración y ha dejado al sector en una situación de inseguridad jurídica permanente.
El informe parte de un dato revelador: la capacidad global de los centros de datos ha pasado de unos 30 GW en 2017 a más de 110 GW en la actualidad. Aunque la eficiencia de los procesadores mejora, el crecimiento exponencial de la IA (entrenamientos masivos, inferencias continuas y enormes cargas térmicas) hace que el consumo total siga disparándose. En muchos países europeos, esta presión ya se traduce en retrasos en conexiones, límites administrativos y proyectos paralizados. La generación local mediante cogeneración permitiría aliviar esas tensiones, pero en España esa opción sigue sin respaldo político.
Uno de los aspectos más destacados del estudio es el aprovechamiento del calor residual. Los centros de datos intensivos en IA generan grandes cantidades de calor que, en los esquemas actuales, se disipan a costa de un elevado consumo eléctrico. La cogeneración permite convertir ese calor en un activo energético, ya sea para producir frío por absorción o para alimentar redes térmicas urbanas e industriales. El resultado es una mejora sustancial de la eficiencia global y una reducción simultánea de costes y emisiones. Pese a ello, la política energética nacional continúa ignorando esta ventaja competitiva.
En el contexto europeo, donde la falta de capacidad eléctrica amenaza el desarrollo de nuevos proyectos digitales, la cogeneración se perfila como una palanca para desbloquear inversiones. El informe destaca su capacidad para operar de forma autónoma, iniciar servicio sin depender plenamente de la red y aportar potencia firme allí donde las infraestructuras tardarán años en llegar. En España, con un elevado porcentaje de nodos saturados y retrasos estructurales en la red, esta capacidad sería especialmente valiosa. Sin embargo, el Gobierno mantiene un enfoque ideológico que prioriza otras tecnologías y deja fuera soluciones híbridas y complementarias.
España reúne condiciones objetivas para convertirse en un polo de centros de datos: recursos energéticos, posición geográfica estratégica y experiencia industrial. Pero la falta de visión regulatoria y el bloqueo a la cogeneración han restado atractivo al país frente a competidores como Irlanda, Alemania o los Países Bajos. Allí, las soluciones de generación local se integran en los proyectos digitales desde su diseño; aquí, se descartan por ausencia de un marco legislativo claro.
Desde la patronal que representa al sector (Acogen) se insiste en que el informe internacional confirma lo que llevan años advirtiendo: que la cogeneración no es una tecnología del pasado, sino un elemento clave para el futuro digital. Su director general, José Javier Rodríguez Morales, subraya que la parálisis normativa ha reducido la producción de cogeneración cerca de un 50% en los últimos años y ha dejado sin respuesta un vacío de potencia firme que la intermitencia de las renovables no puede cubrir por sí misma.
«La inteligencia artificial avanza a ritmos de proyecto tecnológico, mientras que las redes lo hacen a ritmos de obra civil pesada», advierte Rodríguez Morales. En ese desfase, añade, la cogeneración podría actuar como puente inmediato. Pero para ello hace falta voluntad política. El informe de CWC es claro: sin un marco estable que permita invertir, operar y utilizar gases renovables, la oportunidad se perderá.
El mensaje final del documento es inequívoco. La eficiencia energética ya no es un complemento, sino una condición para el desarrollo digital. España dispone de la tecnología y del conocimiento, pero el bloqueo regulatorio del Gobierno amenaza con dejar al país fuera de la carrera por los centros de datos y la nueva economía digital. Por tanto, el hidrógeno, las baterías y los centros de datos esperan el impulso eléctrico definitivo anunciado por Sánchez para desarrollar un horizonte de inversión estable y seguro.
