A menudo, no tenemos claro
con qué frecuencia debemos lavar ciertos productos que usamos habitualmente en el hogar. El caso más típico es el de las sábanas de la cama. Pero no es el único. ¿Qué sucede con las
toallas que tenemos en el baño y que utilizamos cada día al salir de la ducha? También hay una frecuencia con la que hay que lavarlas recomendada por la comunidad científica.
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