Pum, chin, chin, pum, chin chin... Un paso largo y dos pasitos cortos a un lado, giro y paso largo y dos pasitos cortos al otro lado. El vals es una danza infinita que se baila dando vueltas y bandazos. En sus genes lleva la historia del Concierto de Año Nuevo , forjada a base de cambios de opinión sobre temas que vuelven una y otra vez. Uno de ellos es sobre el carácter popular y jovial de un concierto que se supone que debería ser algo muy serio, porque la música clásica es muy, muy seria. Como si bailar y pasárselo bien fuera menos importante que pensar sobre el sentido de la existencia en este valle de lágrimas. Durante...
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