Hablar en público no se reduce solo a pronunciar palabras con claridad o modular la voz.
La manera en que movemos las manos, la postura y los gestos que acompañan nuestras palabras son elementos esenciales de la comunicación. Quedarse quieto y limitarse a hablar puede hacer que el mensaje pierda fuerza, mientras que un uso consciente de los gestos refuerza lo que queremos transmitir.
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