Se insta a la población a poner un cuenco con agua y sal en los rieles de las ventanas esta semana: para qué sirve y por qué deberías hacerlo
Con la llegada del frío intenso, muchas viviendas comienzan a mostrar ventanas empañadas, marcos húmedos y pequeñas gotas de agua deslizándose por el cristal cada mañana.
Aunque suele atribuirse al clima exterior, el verdadero origen del problema está dentro de casa y es el exceso de humedad ambiental.
Por qué las ventanas “sudan” en invierno
Durante los meses fríos, el aire caliente del interior cargado de humedad procedente de duchas, cocina, secado de ropa o incluso de la respiración, entra en contacto con el cristal frío.
Al no poder retener ese vapor de agua, se produce la condensación, aparecen gotas, se humedecen los marcos y, con el tiempo, pueden surgir manchas de moho.
Este fenómeno no significa que el agua venga de fuera. Es la propia humedad del hogar la que queda atrapada, y las ventanas suelen ser el punto más vulnerable de la vivienda.
El papel del agua con sal
La sal es higroscópica. Esto significa que atrae y retiene la humedad del aire. Al disolver una cantidad generosa de sal en un cuenco con agua y colocarlo cerca del cristal, se crea una pequeña "zona seca" alrededor de la ventana.
Parte del vapor de agua que normalmente acabaría condensándose en el vidrio queda atrapado en ese recipiente. No cambia el clima de toda la casa, pero sí reduce notablemente la condensación en puntos concretos, actuando como un deshumidificador natural de bajo coste.
Cómo colocar correctamente el cuenco para que funcione
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Usa un cuenco resistente que no te importe reutilizar.
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Llénalo hasta la mitad con agua del grifo.
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Añade una buena cantidad de sal gruesa; parte debe disolverse y parte quedar visible en el fondo.
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Colócalo directamente sobre el riel o alféizar de la ventana, lo más cerca posible del cristal.
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Evita taparlo con cortinas o estores, necesita contacto con el aire.
En estancias pequeñas, un cuenco suele ser suficiente. En ventanas grandes o muy frías, se pueden colocar dos recipientes en los extremos.
Cada cuánto hay que cambiarlo
Con el paso de los días, la sal puede disolverse por completo o formar una costra dura. Cuando esto ocurre, deja de absorber humedad de forma efectiva.
Lo recomendable es revisar el cuenco una vez por semana, vaciarlo, enjuagarlo y preparar una nueva mezcla.
En baños, cocinas o viviendas con mucha humedad, puede ser necesario hacerlo con mayor frecuencia.
