El entrenador del
Aston Villa, Unai Emery, restó importancia a la ausencia del tradicional apretón de manos posterior al partido con el técnico del
Arsenal, Mikel Arteta, ayer martes,
después de que la derrota de su equipo por 4-1 en el Emirates rompiera su racha de 11 victorias consecutivas. Se vio a Emery regresar corriendo al vestuario tras el pitido final, mientras Arteta parecía estar esperando en la línea de banda para saludarle.
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