Roland Garros vivió dos momentos únicos en la edición de 2025. Empezó con un impecable, y emotivo, acto de homenaje a Rafa Nadal, que lloró cuando vio que su huella quedaba impresa eternamente en la pista Philippe Chatrier de París, en honor a sus catorce títulos de Roland Garros. Rodeado de
Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray, se despidió con su hijo Rafael en brazos.
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