La Ordenanza de Convivencia de Barcelona se aprobó en diciembre de 2005
para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana en los espacios públicos. Aunque tener una normativa cívica pueda parecer una medida evidente, hay muchas cosas que hacemos en nuestro día a día que no sabemos que no están permitidas y que afectan a aguardar el respeto entre los vecinos.
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