El insólito éxito de un restaurante del interior con sabor a mar
El origen de un fenómeno gastronómico interior
En un país donde el marisco suele asociarse a localidades costeras, el Restaurante Sala en Guadarrama ha roto todos los moldes. Según EL PAÍS, el local nació hace 50 años para cubrir un gusto especialmente madrileño por las gambas, incluso entre quienes veraneaban o tenían segunda residencia en la sierra.
La decisión de introducir gambas en la carta fue clave para el crecimiento del restaurante, que hoy combina tradición y volumen con una clientela que va desde locales fieles hasta turistas gastronómicos.
Una carta centrada en la gamba a la plancha
La gamba blanca a la plancha es el emblema del restaurante y su mayor reclamo. Preparadas solo con aceite de oliva y sal gruesa, estas gambas se han convertido en el motivo principal por el que miles de comensales eligen Sala cada año.
El restaurante ofrece tres presentaciones del plato: un cuarto de kilo, medio kilo y el kilo completo. Además, la carta incluye otros mariscos como cigalas, almejas y navajas, así como carnes y pescados cuidadosamente seleccionados.
Volúmenes que desafían la lógica geográfica
Según datos proporcionados por el propio restaurante, en un fin de semana típico llegan a servirse alrededor de 400 kilos de gambas, cifra que puede duplicarse o incluso triplicarse en temporada alta. El producto procede principalmente de Huelva y Roses (Girona), garantizando frescura pese a la distancia con el mar.
Operación y estructura del local
Sala cuenta con una capacidad para cientos de comensales por turno, amplios salones y un equipo de cocina y sala que gestiona con precisión la alta demanda. La logística de aprovisionamiento y servicio es fundamental para manejar estas cantidades sin sacrificar calidad.
Más allá de las gambas: experiencia gastronómica completa
Aunque las gambas son el corazón del restaurante, la oferta se completa con otras especialidades. Entre ellas destacan mini croquetas de boletus y trufa blanca, tartar de atún rojo y lomo de ternera a la plancha, todas preparaciones que reflejan la amplitud de la cocina de Sala y su capacidad para atraer a distintos públicos.
La experiencia en Sala va más allá de un simple plato: se trata de disfrutar de una propuesta gastronómica que ha sabido equilibrar tradición, materia prima de calidad y una ejecución impresionante, todo ello en un enclave inesperado como la Sierra de Guadarrama.
