APENAS ha pasado la emoción por haber disfrutado de otra magnífica Cabalgata de Sevilla y ya estoy otra vez nervioso. Por más que lo intento, es imposible no estarlo. Siempre me acuesto el día 5 mandando un par de Whatsapps a familia y pequeños insistiéndoles en que no hace falta madrugar hoy, que podemos empezar con los mensajes y las llamadas a una hora decente, pero la realidad es que luego soy el primero que a las cinco de la mañana tengo los ojos abiertos de par en par. Y sí, otra vez me ha pasado este año. ¿Me ocurre sólo a mí? Espero que no. ¿Se acabará alguna vez? Ojalá que nunca. Por lo pronto, he vuelto a escuchar...
Ver Más