El cierre de Fnac de Alicante, cuyo centro comercial albergará un gimnasio, ha supuesto un golpe para muchos de los vecinos no solo de la ciudad, sino de la provincia, que se pasaban por la Avenida de la Estación a ojear y comprar discos y vinilos de música. Sin embargo, y a pesar de las tormentas y dificultades, algunos establecimientos aún resisten y siguen vendiendo álbumes en físico, un formato imprescindible para aquellos que prefieren ver, tocar y escuchar a sus grupos favoritos mediante un ritual más alejado de la inmediatez y diversificación de las grandes plataformas, donde los trabajos conceptuales se difuminan entre las listas de éxitos.