El motivo oculto por el que tu sartén antiadherente falla y cómo restaurarla
Las sartenes antiadherentes se han convertido en un elemento básico en millones de cocinas. Sin embargo, es habitual que, con el paso del tiempo, empiecen a perder su eficacia y los alimentos se adhieran a la superficie. Aunque muchos consumidores lo achacan a un defecto del producto, lo cierto es que existe un motivo oculto —y muy frecuente— detrás de este deterioro.
El principal factor que provoca el fallo de una sartén antiadherente es el uso continuado a temperaturas excesivamente altas. Este tipo de utensilios está diseñado para funcionar correctamente a fuego medio, pero la exposición repetida al calor extremo degrada progresivamente el recubrimiento. Este desgaste no siempre es visible, pero afecta directamente a su capacidad antiadherente.
Otro elemento clave es el empleo de utensilios inadecuados, especialmente los metálicos. El contacto constante con superficies duras genera microarañazos que debilitan la capa protectora y facilitan que los alimentos se peguen. Con el tiempo, estos pequeños daños se acumulan y reducen de forma notable la vida útil de la sartén.
El proceso de limpieza también influye más de lo que parece. Someter la sartén caliente a agua fría provoca choques térmicos que pueden deformar el material. Asimismo, el uso de estropajos abrasivos elimina parte del recubrimiento antiadherente en cada lavado.
Cómo restaurar su rendimiento
Aunque una sartén muy deteriorada no puede recuperarse por completo, es posible mejorar su funcionamiento mediante un mantenimiento adecuado. El primer paso es una limpieza suave con agua tibia, detergente neutro y una esponja no abrasiva.
Una vez seca, se recomienda aplicar una fina capa de aceite vegetal sobre la superficie interior. A continuación, se calienta la sartén a fuego bajo durante unos minutos y se deja enfriar. Este proceso, conocido como “curado”, ayuda a crear una película protectora que reduce la adherencia de los alimentos.
Para prolongar su durabilidad, conviene adoptar hábitos sencillos: cocinar a temperaturas medias, utilizar utensilios de madera o silicona y dejar que la sartén se enfríe antes de lavarla.
Entender las causas reales del desgaste de las sartenes antiadherentes no solo ayuda a alargar su vida útil, sino que también contribuye a un consumo más responsable y sostenible en el hogar.
