El negocio oculto de los robos de esquís: precios altos y reventa fácil
Este invierno,los robos de esquís se están extendiendo por las estaciones de los Alpes franceses y comienzan a preocupar a familias y aficionados al deporte invernal. El motivo es sencillo: el material es caro, está a la vista y resulta fácil de llevarse sin levantar sospechas.
Las cifras empiezan a dar la dimensión del problema. Solo en Val Thorens y Les Menuires se han sustraído unos 150 pares esta temporada, algo poco habitual en estaciones con gran afluencia y precios elevados de alquiler.
Las estaciones alertan del aumento de robos
El caso de Benjamin, un joven de 17 años, resume bien lo que está ocurriendo. Perdió su par de esquís Stöckli (valorado en unos 1.700 euros) mientras almorzaba con su familia en el restaurante Chalet de la Marine, a 2.500 metros de altitud. Bastaron treinta minutos para que su equipo desapareciera del soporte colectivo. Tuvo que bajar con las botas, sin poder seguir esquiando el resto del día.
La reacción de su madre, Christine, refleja el grado de sorpresa entre los usuarios. “Nunca pensé que alguien pudiera llevarse unos esquís así, en altura”, comentó. Tampoco sabía que existían antirrobos específicos para ese tipo de material.
Una de las claves del aumento de estos robos es la combinación entre equipos caros (sobre todo los de gama alta o de marcas suizas y austríacas) y la costumbre de dejarlos fuera de restaurantes o refugios mientras se come. El tiempo de exposición y la falta de vigilancia juegan a favor de los ladrones.
Más allá de lo anecdótico, el problema se ha convertido en un quebradero de cabeza para muchas estaciones. Se trata de material costoso, muy fácil de transportar y con una reventa relativamente sencilla en el mercado de segunda mano o incluso mediante alquiler informal. Para muchas familias, perder un equipo supone un gasto inmediato de cientos o miles de euros.
La mayoría de los esquiadores no conoce las medidas de seguridad que hay disponibles. Hay pequeños candados y sistemas para fijar los esquís a los soportes, pero casi nadie los usa y las estaciones admiten que falta información.
En realidad, la prevención más sencilla sigue siendo la que mejor funciona: no dejar el material desatendido durante mucho tiempo, separar los esquís o usar un candado básico puede evitar más de un disgusto. Las estaciones estudian reforzar la vigilancia y mejorar la información a los usuarios durante el resto de la temporada.
