El mundo ha empezado el año tan agitado o más de lo que lo acabó. La intervención de Trump en Venezuela, las amenazas a otros países iberoamerianos e incluso a Groenlandia, aunque eso suponga un choque con sus –en teoría– socios europeos nos muestran que estamos sin duda ante un nuevo orden mundial donde el cumplimiento de la legislación internacional brilla por su ausencia y donde la economía vuelve a ganar peso. En este escenario, en teoría, nuestro presidente Sánchez se sentía relativamente cómodo, mientras se hable del mundo, no se habla de España, e incluso, su posición más firme contra Trump que la de otros mandatarios europeos puede ganarle enteros ante su parroquia. Aunque algunos pensemos que el hecho...
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