El deseo de perder el peso acumulado durante las fiestas es casi tan universal como los brindis de Nochevieja. Y, aunque a muchos ciclistas les entra la prisa, lo primero que conviene entender es que
no hace falta hacer locuras para volver al peso habitual. El cuerpo responde muy bien a pequeños ajustes sostenidos, especialmente cuando se combinan con la vuelta a la bici. El objetivo no es castigar el organismo, sino ayudarle a recuperar su equilibrio natural.
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