Jordi Sevilla crea una corriente crítica en el PSOE frente al "callejón sin salida" en el que lo ha sumido Sánchez
Un sector crítico del PSOE ha dado este lunes un primer paso para articular una alternativa a la actual dirección del partido con la publicación del manifiesto Socialdemocracia 21, promovido por el exministro Jordi Sevilla.
El documento reclama la reapertura de un “debate autocrítico” en el seno de la formación con el objetivo de “recuperar la autonomía política” que, según sus impulsores, demanda una mayoría social, y de dejar atrás el “callejón sin salida” provocado por la crispación, la confrontación en bloques y la lógica de enfrentamiento entre sanchismo y antisanchismo.
El manifiesto no identifica apoyos concretos ni enumera nombres de dirigentes, cargos orgánicos o federaciones del PSOE que respalden formalmente la iniciativa. En ningún momento aparece una relación de firmantes con responsabilidades actuales en el partido ni referencias explícitas a corrientes internas, ejecutivas territoriales o cuadros intermedios que permita valorar la fuerza de la corriente a nivel interno.
En esa línea, la iniciativa evita cualquier escenificación de apoyo interno que pueda interpretarse como un pulso directo a la dirección del partido. No hay alusiones a congresos, primarias, órganos federales ni a debates estatutarios, y el tono se mantiene en el plano del diagnóstico político y programático, no en el de la correlación de fuerzas dentro del PSOE.
Una "reactivación política"
En un vídeo difundido en sus redes sociales, Sevilla sostiene que los partidos políticos, de acuerdo con la Constitución, deben “expresar el pluralismo” y no convertirse en herramientas destinadas a enfrentar “a media España con la otra media”. El exministro, que formó parte del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, subraya la necesidad de que el PSOE recupere un espacio político propio alejado de la polarización que, a su juicio, domina el actual escenario político.
El manifiesto plantea un giro estratégico en el PSOE y una “reactivación política” tanto del partido como de la democracia española, en un contexto de “desafección democrática y desencanto con la política como instrumento de cambio” . El texto parte de un diagnóstico severo: la socialdemocracia es hoy “más necesaria que nunca”, pero ha quedado desplazada del “centro del debate político real”, mientras aumentan la desigualdad, la precariedad y el desapego ciudadano.
Los firmantes reclaman explícitamente “un cambio del rumbo político” del PSOE al considerar que la estrategia actual ha derivado en “un auge de la extrema derecha, una pérdida de apoyos al socialismo y una dictadura de las minorías”. Frente a ello, defienden la recuperación de un “proyecto autónomo, socialdemócrata, de cambio, ilusionante y mayoritario”, alejado tanto de la “extrema derecha trumpista” como de la “izquierda populista” y del independentismo, y que huya del “mito de las dos Españas condenadas a relacionarse a garrotazos”.
En el plano socioeconómico, el manifiesto subraya que el crecimiento reciente no se está repartiendo de forma equitativa. Como ejemplo, señala que, pese a la creación de empleo, “el 48% lo es en condiciones precarias” y que del crecimiento económico acumulado “el 42% ha ido a manos de las rentas del capital y solo un 13,4% a rentas salariales” . El documento denuncia además la crisis de acceso a la vivienda, el frenazo del ascensor social y la insuficiencia de las políticas actuales para garantizar un reparto efectivo de la renta y el refuerzo de los servicios públicos.
El texto dedica un amplio apartado al modelo territorial y al funcionamiento institucional. Advierte de que “la mayor anormalidad del momento presente es que las dos fuerzas mayoritarias no sean capaces de hablar, ni acordar, nada de nada sobre nada”, una situación que, a su juicio, deja la democracia “en manos de la dictadura de las minorías” . En este punto, reclama una nueva cultura del pacto, el refuerzo de la lealtad institucional y la recuperación del consenso como base del Estado autonómico.
Por último, el manifiesto se presenta como una corriente abierta de reflexión y acción política que reivindica “diálogo frente a polarización”, “acuerdos frente a bloqueos” y “verdad frente a propaganda” . El manifiesto concluye con una llamada a reconstruir mayorías sociales amplias y a devolver a la política su “sentido más noble”: ofrecer soluciones prácticas a los problemas reales y frenar el avance de los extremismos no desde la confrontación, sino desde “un proyecto democrático superior”.
