El trabajador J. M., que prestaba servicios como
reponedor en una empresa de una conocida cadena de supermercados española en Almería desde el año 1998, acumulando más de 25 años de antigüedad,
fue despedido de forma disciplinaria tras ser sorprendido sustrayendo productos durante su jornada laboral. La relación laboral era a jornada completa y percibía un salario bruto mensual de
1.594,04 euros, con las pagas extraordinarias prorrateadas.
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