Las seis frases con las que se define Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid: "O me quieres o me odias"
Antes de la retirada, uno de los planes de Álvaro Arbeloa y del Real Madrid era que fuese su portavoz. Al final no se llevó a cabo. Pero desde que llegó Mourinho, Arbeloa se significó como representante de lo que es ser del Real Madrid. Sus palabras, repartidas a lo largo de los años en entrevistas, charlas y momentos de vestuario, forman hoy un hilo coherente que ayuda a entender por qué el club ha decidido confiar en él en un momento delicado. Las recogió El Chiringuito.
"El Real Madrid es ilusión"
“Es la ilusión que tienes desde niño, poder triunfar en ese equipo”, explicaba al recordar lo que significa llegar al Real Madrid, aunque matizaba de inmediato una verdad incómoda: “En ese equipo solo llegan o solo juegan las grandes estrellas”. Para Arbeloa, el sueño no se consuma con vestir la camiseta, sino con sostenerse en ella: “Las tres cosas más grandes que le puede pasar a un futbolista es entrenar con la camiseta del Real Madrid, jugar con la camiseta del Real Madrid y ganar con la camiseta del Real Madrid”.
"Somos un equipo y hay que apoyarse
Ese enfoque explica también su manera de entender el grupo. “Yo creo que somos un equipo y lo que tenemos que hacer es apoyarnos”, insistía, alejándose de cualquier lectura individualista del vestuario. Arbeloa nunca reclamó privilegios ni se aferró a una posición concreta: “Yo estaría encantado de jugar en cualquier posición. Entrenar siempre al máximo”. La idea de mérito, para él, no admite excepciones. Cuando alguien baja el rendimiento, la solución es colectiva: “Cuando uno no está bien, cuando uno está bajo de forma, pues hay que lo supla a otro compañero”.
"Mirarse el ombligo
El Bernabéu ocupa un lugar central en ese relato. “Siempre es algo especial jugar en un estadio como el Bernabéu”, afirma, consciente de que ese escenario amplifica virtudes y defectos. Por eso lanza una reflexión que va más allá del fútbol: “En los futbolistas solemos mirar hacia los lados y, a veces, es importante mirar hacia abajo y mirarnos cada uno el ombligo”.
Arbeloa también ha construido su figura pública desde la lealtad. “Yo siempre he defendido a mis compañeros, a mi entrenador, a mi club”, sostenía, convencido de que ese debe ser el comportamiento natural de cualquier jugador del Real Madrid. “Yo creo que es lo que todo jugador del Real Madrid debería hacer”. Esa fidelidad no implica silencio cómplice: “Pero cuando he visto algo que no me ha gustado, lo he dicho”. De nuevo, frontalidad como principio.
"O me quieres, o me odias"
Nunca buscó agradar a todos. “Yo soy una persona que parece que o me quieres o me odias, con muchos pros y muchos contras”, reconocía sin dramatismo. Tampoco le obsesiona el relato externo: “Seguramente no seré de los jugadores más queridos por la prensa”. Su independencia queda clara en otra afirmación tajante: “No me importa, la verdad, ni lo que diga la prensa ni lo que diga la gente”.
"Las cosas, a la cara"
Esa manera de entender el fútbol conecta con su admiración por las personas directas. “A mí me gustan las personas así, que te van de frente y que te digan las cosas a la cara”, dice al hablar de entrenadores y liderazgos. “Una manera de saber hacer las cosas, de ir siempre de frente, de no tener miedo a ser como tú eres”. Arbeloa nunca ha escondido que prefiere la verdad incómoda a la ambigüedad cómoda.
"Un madridista no firma el empate"
Todo ese discurso desemboca en una idea que resume su madridismo sin matices: “Ningún madridista firma el empate en ningún partido y en ninguna situación”. Para él, no es una frase hecha, sino una exigencia estructural. “Madrid es el rey y yo creo que esa ambición es algo inherente a esta camiseta, a este escudo, y que todos los jugadores del Real Madrid deben tener”
