Cuando hace un año y medio, en el verano de 2024, Conor Gallagher aguardaba su fichaje por el
Atlético de Madrid, la expectativa era máxima en el aficionado rojiblanco, que lo recibió como una figura rutilante, llamado a un papel principal en el equipo que quedó reducido con el paso de los partidos y los meses, hasta su intrascendencia en la última época y su marcha al
Tottenham, tras 77 partidos, 7 goles y 7 asistencias.
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