El Estatuto de los Trabajadores lo deja muy claro: si tu empresa te vigila por cámaras y no cumple estas condiciones, lo está haciendo de forma ilegal
La instalación de cámaras de videovigilancia en el entorno laboral es una práctica legal en España, pero sujeta a una serie de condiciones estrictas que, de no cumplirse, la convierten en ilegal, el artículo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores reconoce el derecho del empresario a adoptar medidas de control y vigilancia, pero con un límite fundamental: debe respetar en todo momento la dignidad e intimidad del trabajador, así como la normativa de protección de datos. Este marco jurídico busca un equilibrio entre el interés empresarial en la seguridad y la productividad, y los derechos fundamentales de los empleados.
La Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD) y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) desarrollan estas exigencias, la empresa tiene la obligación de informar de forma clara y previa a los trabajadores sobre la instalación de los dispositivos, la finalidad concreta del tratamiento de las imágenes y la identidad del responsable. Esta información debe completarse con la colocación de carteles visibles en las zonas vigiladas, detallando esos mismos aspectos. La ausencia de esta transparencia invalida la legalidad del sistema.
La ilegalidad surge con la vulneración de la intimidad o la falta de transparencia
La instalación se torna ilegal cuando se vulneran cualquiera de estos requisitos, un ejemplo claro sería la colocación de una cámara que enfoca de manera constante y directa a un empleado en su puesto, más allá de lo necesario para fines de seguridad general, pudiendo constituir una intromisión intolerable en su intimidad. Cualquier uso de las grabaciones que exceda la finalidad comunicada (por ejemplo, para un control exhaustivo del rendimiento sin base justificada) también supone una infracción.
Ante una situación que el trabajador considere lesiva para sus derechos, tiene varias vías de actuación; puede presentar una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), que supervisa el cumplimiento de la normativa, o ante la Inspección de Trabajo.
Si el empleado ha sido sancionado o incluso despedido basándose en grabaciones obtenidas de forma irregular, podrá recurrir dichas decisiones ante los tribunales de lo Social, en definitiva, la legalidad de la videovigilancia laboral no reside en la instalación física de las cámaras y en el estricto cumplimiento de un procedimiento transparente y respetuoso con los derechos fundamentales.
